V i S i T a S

miércoles, 23 de julio de 2008

1981 (1ª parte)



Me compré un amplificador y una horrible pastilla para la acústica. Era un muerto enorme, de 120 vatios construido por un alguien de forma artesanal, tenía dos twiter, una trompeta y un altavoz de 15, por lo menos, y estaba pintado de negro, yo le llamaba Edgar (dicen que Poe iba siempre, en su última época, vestido de negro). Solía enchufarlo para tocar con el tocadiscos, sacaba feedback enseguida, claro. Punteaba por encima de los discos pero no intentaba sacar lo que tocaban sino hacer algo por mi cuenta. Pensé que debía tocar con alguien y comenzó la búsqueda, fue una serie de personajes peculiares, como mínimo, aunque quizás ellos pensaran lo mismo de mí. No sé si vale la pena relacionar la gente que conocí pero eran una extraña colección de freaks, colgados y gente con la que no conecté en general, algunos eran válidos pero no para lo que yo quería hacer. Encontrar gente para un grupo es casi como buscar novia. Recuerdo que un día vi a un par de antiguos compañeros de formación profesional y, no recuerdo bien cómo, bajé la guitarra y les toque algo, ellos también hacían sus pinitos, y se quedaron tirados, creo que es la vez que más he disfrutado con esto de las seis cuerdas. Yo me sentía mal en clase y delante de aquellos dos empollones me sentí bien, supongo que es un consuelo tonto, pero fue así. Trabajando allí disfruté de las únicas vacaciones pagadas de mi vida, creo que en el mes de julio, mis padres se fueron a un apartamento en Cullera que les dejó mi tía Encarna y tuve la casa sólo para mí. Esto no era normal, vino Juan y estuvimos escuchando a The Kinks, mientras nos fumábamos unos cigarrilos y charlábamos y me sentí muy a gusto.
En julio conseguí, por fin, un LP con 20 canciones de Buddy Holly, era muy complicado , y lo escuché un millón de veces. Para mí era más moderno que la nueva ola. Buscando por ahí encontré también un badge del mismo, nosotros decíamos “chapita”, muchos me preguntaban si era yo. Estaban contentos conmigo en el trabajo y de pronto estalló la crisis del aceite de colza, la marca de la empresa comercializaba conservas, así que la faena bajó mucho. Buscando qué hacer con aquello se dieron cuenta que se había acabado mi contrato 23 días antes, me propusieron despedirme y readmitir me cuando hubiese más trabajo. Todos los planes que había hecho pensando que continuaría trabajando cayeron como un castillo de naipes. Ya me veía con moto, con guitarra eléctrica y cosas así pero de ahí pasé a visitar la oficina de empleo. Desde entonces el fin del verano siempre me pareció una porquería y perdí el gusto por hacer planes, decidí improvisar y aún así todavía recibí muchos batacazos.
Vi un cartel anunciando un concierto como “Maximun Rock’n’Roll”, luego me di cuenta que fusilaron el nombre a The Who, era una especie de festival donde tocaban todos los grupos de por aquí que estaban teniendo repercusión. Fue el 25 de septiembre de 1981, convencí a Rafa y Juan y nos fuimos, lo hicieron en Tropical-Casablanca, en la playa. El grupo que más me gusto, con diferencia, fueron Los Auténticos, hacían power-pop, con muchas voces, ritmo y melodía. El bajista era Morcillo, con un pantalón blanco y una camiseta rosa y completamente calvo llamaba la atención. Miguel Ángel Villanueva era el guitarra rítmica y voz, si entonces me hubieran dicho que acabaría tocando con ellos no me lo hubiese creído. Estábamos en la valla esperando para entrar e hicieron, estaban probando el equipo, “Hoy La Luna Brilla Más” y ya me predispuso para con el grupo. El resto de la noche fue un desfile de grupos modernos con mucha pose estética y un más que digno grupo de Heavy Metal de Mislata, Zarpa, que lo hicieron muy bien pero no es mi estilo. No teníamos como volver a casa, nuestra idea era volver andando, pero allí conocimos a un chaval más mayor que nosotros y nos acercó bastante con su seiscientos.
Siempre íbamos juntos Juan y yo, el Ratón Cabrón salía menos, siempre estaba estudiando, y cuando lo hacía quería comerse el mundo en una tarde. Tenía un speed increíble y nos metía caña a base de bien, ya era muy "ratón cabrón" por entonces. Para tomarnos la revancha, nos inventábamos pequeñas historias, como que habíamos quedado con unas chiconas facilonas y él nos metía prisa por llegar. Luego era mentira, claro, no nos comíamos un rosca.
Teníamos, mis amigos y yo, sobre los 17 años y la sensación de que teníamos que conocer gente nueva, chicas claro, y empezamos a ir por lo que llamaban Tascas, una zona detrás de la calle de la Paz donde había pubs y mucho ambiente en la calle, allí cogimos la primera borrachera unos meses antes, como siempre muy cortos de pasta. Nos introdujo un compañero de Juan, estudiaba electricidad con él, que se llamaba Pepe. No tiene nada que ver con todo esto pero recuerdo que junto al bar Puebla había un cartel, una fotocopia pegada con celo en una farola, que anunciaba reparaciones de fontanería y “elextrisidá”, me partía leyéndolo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Aquella fué una larga y bonita noche de verano. Gracias a Dios que aparecerió aquel chaval del 600 (¿era amarillo?) porque ya me veía andando desde la Malvarrosa a Nou moles a las 4 de la mañana.¡Con qué poco dinero intentábamos pasarlo bien! Como siempre Santi miraba y escuchaba a los músicos,y los analizaba,... y que si llevaba una Gibson, o una Fender o tal....¡tio vaya mierda llevan caja de ritmos!¡tio ese ampli es de válvulas, he visto uno igual en la portada de tal disco! y yo le decía si , si ,si mientras le miraba el culo a las tias de la fila de delante.....¿Y el "Juanito" en qué pensaba? Me acuerdo que escupia mucho y siempre decia algo caústico.¡Bon xic! Ahora vive en San Marcelino (eso creo). Un abraç.
¡buenos tiempos de camaradería!¡pero cuanta "fam pasabem"!
El ratón