V i S i T a S

lunes, 1 de septiembre de 2008

1986





Volvimos a tocar en Planta Baja, en la calle San Ramón, en el barrio del Carmen. Allí coincidimos con un grupo de Nazaret, Cristal (puede que lo escribieran con K, estaba de moda) y, quitando el inevitable pique, nos llevamos razonablemente bien. Esta actuación nos dejó satisfechos y además salimos en el Trajín, una página entera con fotos y entrevista. Cómo todos los grupos nos inscribimos en el concurso de la diputación, por supuesto nos pusieron mal el nombre, no recuerdo exactamente qué salió en el diario, creo que los Cuercos, esto nos pasaba muchas veces. La actuación fue una auténtica mierda, tocaban grupos y grupos sin cesar y los técnicos no se esforzaban un pimiento. Sonorizaban en dos patadas y todos los grupos querían sonar lo mejor posible y el resultado era patético. Aunque ahora lo comprendo entonces resultaba indignante, es algo que te dan los años de experiencia. Recuerdo que de la batería el único instrumento acústico era la caja, y eso porque alguien montó jaleo por ello, lo demás era electrónico y así todo. Lo retransmitieron por la radio y casi nos hundimos. Fuimos a la radio y nos hicieron una entrevista que no estuvo mal. Empezamos a tocar en lo que yo llamaba, lo leí en un libro sobre B. B. King, “el circuito del Mondongo” que consistía en Planta Baja, Gasolinera, Bésame Mucho y otro garitos, siempre en los mismos sitios. Fuimos a Radio Klara para llevar la maqueta y allí conocimos a Javier “el Héroe” y Eduardo Guillot que hacían un programa llamado Fanzine Magazine los sábados por la mañana. En el trabajo los sábados tenia que ir a Cullera pero sólo para llevar la prensa extranjera, Paco o Rafa se venían muchas veces. Cuando escuché en el Perelló, pese que a que se escuchaba de una forma pésima, apenas llegaba allí la emisora, “El símbolo de mi amor” me gustó de veras. Por medio de Eduardo tocamos en Castelló de la Ribera, con los Scooters. Necesitábamos una furgoneta pero exigían que fuera a nombre de alguien que tuviera más de 21 años, no sé como acabamos con una furgoneta Mercedes enorme, realmente enorme. Justo cuando salimos a tocar vimos que un numeroso grupo de personas mayores de 65 años estaban sentadas mirando al escenario con gran atención, aquello nos hacia partir de risa, presentaba la canción: “vamos a tocar un tema en homenaje a Vincent Price y Peter Lorre que se llama “Toda La Sangre Huele Igual” y mirábamos a la tercera edad a ver qué cara ponían.
Valencia no es una buena ciudad para la música en directo, resulta extraño teniendo en cuenta la cantidad de músicos que hay en esta zona pero es así. A esto hay que sumarle que es todavía peor para el Rock’n’Roll, en los años ochenta aún se vivía algo de ambiente pero imperaba el funk por una parte y el punk por otra y mucho rollo moderno, de modo que en un ambiente ya marginal, nosotros estábamos entre los marginados de los marginales. Estaríamos con lo de la pescadilla que muerde la cola pero la verdad es que a los sitios donde íbamos a tocar no solían ir chicas y menos sin pareja, lo que quería decir que si un chico quería ligar en ese tipo de ambiente lo tenía crudo si no era especialmente atractivo o hábil en el campo del ligoteo. De paso diré que nosotros también lo teníamos difícil en este terreno y la prueba está en los escasos éxitos de los cuatro en esos antros cuando se supone que tendríamos la baza a nuestro favor de ser músicos y todo eso. Mucha gente, entonces y a lo largo de los años, nos ha comentado que siendo músicos y tocando y tal nos hincharíamos y nosotros manteníamos un oportuno silencio, ni afirmábamos, ni desmentíamos. Algo parecido se puede decir que nos pasaba con las drogas, en ese ambiente estaban muy en boga pero nosotros nos declinábamos por el alcohol, intentando no abusar durante los conciertos, tomando lo justo para animarnos un poco y cuando no lo hicimos así resulto una auténtica porquería. También me encontré con muchos que presuponían que lo había probado todo, y oportunidades no me faltaron, y a veces decía que no y observaba su cara de incredulidad y otras no decía nada y que pensaran lo que quisieran pero las drogas nunca me han atraído. No es que sea muy relevante pero he de decir, sobre mis gustos, muy concretos una vez más, que si fuera al carnaval de Nueva Orleáns iría con tres trailers cargados de collares y que me pareció una buena idea el último deseo de Aziru con respecto a Keftiú. Esto sí que me da miedo y no las drogas. Qué se le va a hacer, cada uno es como es.
En fallas del 86 tocamos junto con Vamps en Tropical, en la playa de la Malva-rosa, justo en el sitio donde unos años antes había visto a Los Auténticos. Fuimos a Garaje, una sala de lo mejor de Valencia para conciertos y allí conocimos a Tony Vidal, que nos llamó mucho la atención por su estrambótico aspecto, y nos dio una actuación. Llenaron la ciudad de carteles con nuestro nombre, pasaba en el autobús y molaba verlo. Conservo la cinta, hacíamos todas originales. Paco conoció a Pilar, era una ex-compañera de clase del batero y al poco empezaron a salir juntos y me quedé más solo que un ermitaño. No me importa la soledad, o mejor dicho, incluso me gusta pero salir solo es otra cosa y lo peor era beber, beber solo es de las cosas más tristes de este mundo. Entré una noche en Carioca, entonces era sólo un pub y pedí una Heineken y la camarera me preguntó si era para llevar. No sé porque me pasaban esas cosas, tal vez por ir solo, no tengo ni idea. No sé si lo he comentado pero por lo que sea la gente siempre me mira. Como en aquella canción de Morcillo que dice: “Como dos monigotes íbamos por Madrid, miro a los madrileños y ellos me miran a mí”, siempre igual. De manera que acabo siendo como un pasatiempo, mirar a la gente, cualquier día ves a cientos de personas y cualquiera de ellas podría contarte una vida llena de pequeños éxitos y pequeños fracasos, aunque puestos a mirar siempre miraba más a las chicas. De cualquier modo el grupo me ocupaba casi todo el tiempo.
En el grupo siempre había tensiones, además de por el tema del volumen, los guitarristas siempre quieren que se les oiga fuerte y bien, por otras cosas, muchas veces eran tonterías de críos. En 1986 con el dinero que habíamos ganado tocando nos metimos otra vez en el mismo estudio, que también había mejorado y disponía ahora de ocho pistas, para grabar una maqueta con más temas intentando ser más ambiciosos y enviarla a compañías para sacar un vinilo. Elegíamos las canciones entre los cuatro aunque todos los temas eran míos, nunca grabamos en estudio una versión. Estábamos empeñados en grabarlos con batería aunque ya todos los grupos usaban cajas de ritmos. Como pose estaba bien pero el sonido que conseguimos no era muy acústico y además sufrimos de los fallos en el tiempo, hubiera sido mejor intentar conseguir un sonido acústico con una caja de ritmos además de más rápido y más barato pero el sonido de las cajas por entonces era una castaña que nos erizaba los pelos de la nuca. En el disco si valió la pena grabar con batería. Las editó, las dos maquetas, Juan Vitoria, en un sello que era más pirata que el capitán Kid, tampoco creo que vendiese muchas, no tengo ni idea. Bueno, era ir haciendo cosas, subiendo peldaños. Algunas nos quedaron muy bien, como Noche Sin Luna, otras gustaron como Orgía de Picotazos y alguna fue un fracaso absoluto, de grabación y para nuestro pequeño público, como A Través Del Telescopio. Había dos temas acústicos, Carretera 66 y ¿Dónde estamos? La primera hice primero la letra cuando tenía 18 años y la música en Burgos, siempre ha sido una de mis canciones favoritas. ¿Dónde estamos?, fue mi intento de hacer la canción más triste del mundo, supongo que me sentía así. Luego estaba Canción Con Moraleja que a mí me parecía muy simpática, donde me burlaba del rollo siniestro que se estilaba entonces. Dos Minutos De Odio sonaba fuerte pero se me ocurrió un rollo de silencios que desbarataba el tema, lo exageramos demasiado. Equilibrio Con Botella De Leche, de ésta no sé ni qué decir pero el caso es que dejamos de tocarla en directo, el otro día la escuché, después de tantos años, y me partía de risa. Cada canción me salía de una manera, para mí era lo mejor, que no se pareciesen, me aburrían los grupos que tocaban todas las canciones del mismo estilo y acababan pareciendo la misma. Por supuesto, es mi opinión, no sé si será verdad. Paco siempre cantaba más que yo y muchas veces cantaba yo porque a él no le apetecía aprenderse las letras. La nochevieja del 86 al 87 fui a la fiesta que dieron el Batero y sus amigos en una discoteca que estaba cerrada, hasta ese momento, se entiende, en la calle San Vicente. A la hora que habíamos previamente convenido, alguien, no recuerdo quien, me llevó en la moto, igual fue el mismo Carlos, a Gasolinera para tocar con Antihéroe algunos temas. Tengo un par de fotos de esa ocasión. Colaboré unas cuantas veces con ese grupo porque eran amiguetes, Javi y Rafa, incluso grabé en una maqueta un par de temas, la grabación no la tengo; se la dejé a Rafa Tormo y éste grabó encima por equivocación. Una noche, pasaron a por mí justo después de cenar, Rafa Antihéroe conducía como si fuera un rally y cuando llegué a la Pobla de Farnals me puse a vomitar, sin dejar de tocar, eso sí; supongo que alguno pensaría que era por exceso de alcohol pero ni siquiera lo había probado, cené con agua. En otra ocasión toqué con ellos en Arena, quizás aún era Pachá, y al acabar vino a saludarme mi primo David con su novia. Creo que si no toqué con más gente es porque no me lo propusieron, sobre todo cuando estaba solo, pues Paco empezó a salir con Pilar y yo aún no tenía pareja. Alguien me regaló una biografía sobre Pancho Villa y me la leí dos veces seguidas, me había llamado siempre la atención aquel país y empecé a investigar un poco. Eran historias de sufrimiento e injusticias y de cosas que cambiaban para que todo siguiera igual, te dejaban un sabor amargo de derrota, de los que a miles pasaban por el mundo para que unos cuantos vivieran bien. Me compré algunas cintas de corridos de la revolución al mismo tiempo que Paco Orozco, le pasé el libro y escribí algunas canciones con toque mejicano. El Rey De La Basura se basaba en un artículo que leí en el diario, sobre el asesinato de un mafioso que controlaba a los pobres que se ganaban la vida recogiendo cartón y algo parecido fue Corrido Del Veterano De Cuchillo Parado. Leí algo en la prensa sobre aquel anciano olvidado que había combatido en la revolución e hice el tema. Fue casualidad pero por aquella época empezó a escucharse a Los Lobos y por una vez hacíamos algo a la moda. Antes se suponía que estábamos desfasados y entonces alguien dijo que nos habíamos apuntado al carro de la moda, está claro que no hay forma de contentar a todo el mundo.
Las fotos: página del semanario Trajín, haciendo el paso del pato en la plaza de toros de Valencia, tocando en Villanueva de Castellón o Castelló de la Ribera y, la última, colaboración con Anti-Héroe en nochevieja del 86.

2 comentarios:

Juggend Adler dijo...

Yo tambien conoci al grupo de Nazaret Cristal,pero yo los conoci antes de irme a la mili en 1981,ensayaban en el colegio de la citada poblacion,nos invitaron a tocar con ellos y realmente se quedaron humillados,eran buena gente pero no tenian el nivel de los Elasticos con Pepe Esteban al bajo,Nacho Gorria a la solista,Vicente Boigues (sleepy) que despues lo llame para los Rock 'n' Bordes, a la ritmica y un servidor a la bateria.Antes estaba mucho mas facil tocar,pero hoy en dia es totalmente imposible.Sigue escribiendo Cuchillo que alguien lo leera.

Anónimo dijo...

Todavía tengo algún adhesivo amarillo de Los Cuervos, pero ya no pega.