V i S i T a S

miércoles, 28 de enero de 2009

La Biblia


     A través de una mujer que se llamaba Maruja Tortosa, que por cierto había sido vedette y era muy guapa, mi familia comenzó a estudiar la Biblia con los Testigos de Jehová.   Nuestra vida cambió, fue un poco antes de que se promulgará la libertad religiosa, a finales de los sesenta.  Se acabaron los juguetes, porque los testigos no celebran nada y cuando digo nada, quiero decir nada, así que los reyes, cumpleaños y todo eso pasaron a la historia.  Íbamos a las reuniones que se celebraban en el domicilio de una persona particular en la calle Borrull.  Cualquier cosa diferente que ves cuando eres niño te llama la atención y a mi me la llamaban las calles y edificios del casco antiguo, y en particular “les escaletes del dimoni”, estrechas y con una cuerda, giraba por medio del mismo sistema que las de tender,  que habría la puerta.    Hice mi primera asignación, una especie de discurso, bastante crío, ocho años creo, aún recuerdo el nombre: “La perseverancia en la tribulación, será recompensada”, empezaba así: “los cristianos de Tesalónica sufrieron gran persecución...”, no entiendo como le pueden dar a leer eso a un niño.  Bueno, nos pasábamos la vida leyendo y estudiando la Biblia así que en este tema siempre he partido con ventaja, la gente no suele conocerla.  
     Como en este mundo la cultura no se aprecia gran cosa no es que me haya servido para mucho, sin embargo alguna vez si me sirvió.  Por poner un caso, muchos años más tarde estaba en Hacienda, en Campanar,  haciendo la cola de rigor y  me fijé en un funcionario que estaba leyendo un libro, en su tiempo de almuerzo, supongo.   Como aquello era bastante aburrido me acerqué al mostrador y me atreví a preguntarle si leía la Biblia, se quedó muy sorprendido y dijo que sí.  Le pregunté si se trataba del libro de los Salmos;  se levantó y, acercándose al mostrador, muy intrigado me dijo: ¿cómo lo sabes?”.  Bueno, estuvimos hablando bastante y desde aquel día  tengo un amiguete en Hacienda que me atiende muy bien, desde luego es  una persona con una cultura extraordinaria. Soy un peligro porque citarla también sirve para insultar, una vez que un tío no paraba de  decir mierda le dije aquello de : “de la abundancia del corazón habla la boca” y, claro, intentó partírmela a mí. ¡Menos mal que falló en el intento¡
     La Biblia es un gran libro, uno de los más grandes jamás escrito pero para mi, sólo es eso, un gran libro escrito por hombres de diferentes epocas, talantes e ideas. Prefiero Ruth o Jonás, con sus mensajes de tolerancia que el ultranacionalismo de Esdras y me encantan pasajes enteros de poesía, como el segundo Isaías.  Respeto a la gente que cree y que intenta llevar un elevado código moral de conducta basado en la Biblia, o en otra  religión, pero soy ateo y espero que se me respete igualmente. 
    Para acabar, uno de mis pasajes preferidos, aunque hay traducciones mejores:


1 Estos son los que vinieron donde David, a Siquelag, cuando estaba retenido lejos de Saúl, hijo de Quis. Estaban también entre los valientes que le ayudaron en la guerra.
2 Manejaban el arco con la derecha y con la izquierda, lanzando piedras y flechas con el arco. 
9 Y hubo también gaditas que se pasaron a David en el desierto, guerreros valientes, hombres de guerra, preparados para el combate, diestros con el escudo y la lanza. Sus rostros, como rostros de león, y ligeros como la gacela salvaje.
16 Estos fueron los que atravesaron el Jordán en el mes primero, cuando suele desbordarse por todas sus riberas, y pusieron en fuga a todos los habitantes de los valles, a oriente y occidente.
17 También vinieron al refugio, donde estaba David, algunos de los hijos de Benjamín y Judá.
18 Presentóse David delante de ellos y les dijo: "Si venís a mí en son de paz para ayudarme, mi corazón irá a una con vosotros; pero si es para engañarme en favor de mis enemigos, sin que hubiere violencia en mis manos, ¡véalo el Dios de nuestros padres y lo castigue!"
19 Entonces el espíritu revistió a Amasay, jefe de los Treinta: "¡A ti, David! ¡Contigo, hijo de Jesé! ¡Paz, paz a ti! ¡Y paz a los que te ayuden, pues tu Dios te ayuda a ti!"David los recibió y los puso entre los jefes de las tropas.

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