V i S i T a S

lunes, 21 de marzo de 2011

En La Fiesta De Blas




Un par de sábados atrás, The Dancing Cansinos fuimos a tocar a la fiesta sorpresa de Blas Renegado. Preparada por su mujer como una celebración de sus veinte años en la música. El hombre se emocionó y con razón, no se lo esperaba, es lo que tienen las sorpresas. Bueno, pues fuimos y nos divertimos de lo lindo, como casi siempre. La cena fue de lo mejor, gracias al amigo Hanmspree, que no es otro que la marca del nuevo televisor del Bandido. De repente todo el mundo se llamaba Hannspree, el camarero, el mezclador, el DJ...Compartimos escenario con multitud de grupos, como Blue Moon o Pelirrojo Jack, todos compañeros y amiguetes del homenajeado y me reencontré con quien puede considerarse el primer bajista de Los Cuervos, el señor David, sólo habían pasado 29 años desde la anterior vez que hablamos.

domingo, 20 de marzo de 2011

viernes, 11 de marzo de 2011

Blog cerrado hasta fin de fallas

UN OSO QUE TOSE COMO YO

Un año más y hasta que quemen las fallas, este blog permanecerá sin entradas, en señal de luto y para evitar demandas judiciales. Un abrazo a tod@s.

lunes, 7 de marzo de 2011

Máquinas para perder el tiempo



Si entras ahora en cualquier bar, es difícil que no tengan una o varias máquinas tragaperras o "escurabutxaques" pero en mi niñez aquello no existía por aquí. En su lugar, lo habitual en los años setenta eran las petaco o pinball. También había muchas en los billares, junto con futbolines y los primeros videojuegos, como uno muy sencillo para jugar al tenis que hoy resulta tosco pero que en aquel entonces tenía su gracia. En cuanto conseguías alguna moneda, te pasabas por el bar y echabas una partida o mirabas como jugaba cualquier otro, catalogándolo al instante en el escalafón, había desde maestros hasta torpes redomados. A primera vista parecía sencillo pero si te parabas a observar a alguien que de verdad supiese jugar, todo un amplio abanico de trucos se mostraba ante tus incrédulos ojos. Medio hipnotizado por el vendaval de luces y sonidos que salían de aquel sitio, jugabas, a veces como en trance y otras como medio ausente. El repertorio de trucos empezaba ya en como lanzar la bola e incluía golpes a la máquina para intentar desviar la bola sin cometer falta. Durante años pensé que tener una casa era a lo más que se podía aspirar en la vida. No me extrañaría nada que Elvis tuviese una en casa. Ahora ya deben estar en las chatarrerías y supongo que los niños de hoy en día no sabrán casi ni que son. El mundo siempre es igual pero va cambiando.
(¡Milagro, he recuperado los acentos¡)