V i S i T a S

sábado, 30 de abril de 2011

Grabación.Recapitulación y comentarios diversos.


Recapitulando: el caso es que tenía muchas canciones dormitando en el fondo de la memoria, mientras por una parte toco versiones con The Dancing Cansinos y por otra me vi volviendo a grabar un tema que ya estaba, como se decía hace muchos años, plastificado. ¡Por Seth y todos los demonios¡ exclamé, ¿por qué no grabar alguna de esas canciones que vienen a molestarme en las largas noches de invierno? Requiere tiempo y esfuerzo, en eso no hay problema, y, por supuesto, dinero. El dinero es un enemigo formidable. Recordé unos inmortales versos de La Iliada:¡Que al menos no perezca sin esfuerzo y sin gloria, sino tras una proeza cuya fama llegue a los hombres futuros! No exageremos, espero tardar unos años en morir pero no sé si tendré el ánimo para grabar más adelante. Tampoco creo que mi "proeza" sea recordada pero por una parte, ahora o nunca y por otra pensaba divertirme en el proceso. Después de hablar con el estudio, elegí cuatro temas, ensayé, arreglé y demás asuntos pertinentes al caso.

De modo que un lunes cualquiera me levanté a las tres, trabajé hasta las ocho "de valent", llegué a casa, tomé algo, cogí mi guitarra acústica comprada en 1980 y al autobús. Tengo casi 50 años y voy a grabar al estudio en autobús, para qué decir más. A la faena, las guías para no perderse con el metrónomo, varias acústicas por tema, los bajos con un Fender Precision que había por allí y luego la voz solista. Después de cuatro horas había terminado y volví a casa andando con la guitarra a cuestas. Me falta otra sesión y espero que todo salga bien, al fin y al cabo lo que resta son las guitarras eléctricas, se supone que mi verdadero terreno. Para terminar el asunto le he rogado a Serch que me haga algunas armonías vocales para disfrazar un poco mi sui géneris forma de cantar.

Las canciones son:

Rosario Margarita, la escribí en 1987, unas pocas semanas después de conocer a Rosarete, que rima con 87. Cogí la guitarra acústica, me subí a un tren y junto a un canal que corre por el pueblo, se la interpreté a la chica aludida. Ella no sabía si darme un beso o llamar a la policía. La siguiente canción que hice después de ésta fue el perro verde, así que era como una parte del diálogo. Formó parte del repertorio de Los Cuervos, lo que hacíamos era empezar lento e ir acelerando paulatinamente en cada acorde dominante. Esto es poco ortodoxo y más bien difícil de conjuntar, así que lo que he hecho es ir subiendo el tono para intentar conseguir el mismo efecto. Cada palabra de la letra era verdad por aquel entonces y brillaba en mi interior como un ascua de carbón.

La Vida Le Sonreirá, escrita a propósito de la violencia doméstica y con un ambiente años cincuenta, me salió casi de un tirón cuando se separó mi hermana. No es que ella sufriera esto, empecé hablando de una separación y las ganas de volver a empezar pero las noticias constantes sobre el terrorismo doméstico me llevaron a ese punto. Es el tema más reciente de estos cuatro y lo he puesto por aquí unas cuantas veces. Un norteamericano que conocí a través de Youtube hizo su propia versión y me encantó. Acababa en el episodio del ascensor, donde el exmarido acuchilla a la pobre chica que intenta rehacer su vida tras un matrimonio lleno de maltratos pero Rosarete me dijo: "qué asco da la vida", así que añadí un último verso con algo de esperanza y, por una vez, me gustó más. Durante los primeros meses, todo aquel que se acercaba a mí mientras tenía colgada la guitarra "sufría" que la tocase y, si tengo que fiarme de lo que me dijeron, me decían que les gustaba.

Me Olvidé De Ti, la compuse cuando mi hija era pequeña y grabé una prueba en el multipistas. No me gustaba pero mi hija me decía que la volviera a poner siempre, así que le presté algo de atención y al final, aunque siga siendo casi igual, le tomé cariño. Como Todavía Sin Nombre, una canción que escribí para Los Cuervos y estaba en su Mini-Lp, es un ejercicio sobre cuando hablas y las palabras te delatan. Como aquello de que en el mundo hay tres clases de personas, los que saben contar y los que no saben contar. El personaje de la canción dice que ha olvidado a la chica por completo a pesar de buscar sus recuerdos pero conoce perfectamente los lugares donde la conoció, los discos que se compró por ella, los libros que leyó por su consejo, el cine donde iban... Es un tema rápido con un cierto aire country y me estoy esforzando en lograr un buen sonido con las guitarras, bueno, esto último en todas, elemental querido Watson.

Nunca Salgo A Bailar, sería el capítulo siguiente de Raro Como Un Perro Verde, cuando ya, al personaje, ni le interesa conocer chicas, sabiendo que todo está predestinado al fracaso. De todas las canciones que he escrito, puede que sea mi favorita, quizás por la secuencia de acordes y tiene un toque ligeramente jazzy, género que no llego ni a rozar con la punta de los dedos. Me da hasta vergüenza cantarla porque es un tema que llegué a grabar con Morcillo y las comparaciones son odiosas, siempre para uno de los comparados que en este caso soy yo, por supuesto. Canto tan mal que no llego ni a "mal cantante" pero ahora mismo no dispongo de nadie que lo haga mejor que yo y quiera hacerlo. Al fin y al cabo soy fan de Bob Dylan y de Sam Cooke pero, lamentablemente para mí, canto más cercano al primero que al segundo. Si a alguien no le gusta, lo siento pero es lo que hay.

Bueno, seguiremos informando.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Oye si estás grabando con el mismo sentimiento que en esta entrada, seguro que debe estar saliendote acojonante. Ya estoy deseando oirlo. Un abrazo y adelante. El ratón