V i S i T a S

miércoles, 25 de enero de 2012

Las calles del pop


Pasan cosas últimamente y un día de estos me pongo a escribir sobre ellas, seguro que sí. El otro día me partía de risa al leer un comentario de mi amiguete de México, el gran profesor Microbial, adaptada por mí resultaba algo así: "Su mujer siempre se quejaba que no la llevaba a sitios caros. Así que el sábado pasado la llevó a la gasolinera."
Mientras escucho a Little Walter con la mente distraída, este humilde blog ha superado las 30.ooo visitas y la ola de frío siberiano campa por la península pero mi hija me espera para repasar sus deberes, pues, nada alla voy.
Muy amablemente me han puesto en esta interesante web sobre la historia del pop español.

lunes, 9 de enero de 2012

¡Ay Cuchillo, no hay cansacio comparable¡



Encontré esta foto por ahí, muy gráfica, desde luego. El 2011 ha sido el año de los siete resfriados, el último me dejó con un cansansio y una somnolencia inaguantables pero parece que lo voy superando. Despedimos ese año -lleno de cosas buenas, malas y, la mayoría, regulares- los amiguetes cansinos más el Ratón, Charly Batero y Mr. Esteban que vino después. La cena estuvo muy bien, luego, al ser 30 de diciembre, todo estaba medio vacío y la cosa bajó. Acabamos fumando fuera de los pubs contando viejas anécdotas y pasando frío. La noche de nochevieja salí a fumar al balcón en el 2011 y volví a entrar en casa en el 2012, por el cristal veía a Rosaurio y Didico comerse las uvas, cosa que yo no he hecho en mi vida y no pienso hacer. Fue una nochevieja, vieja de verdad, me acosté a las doce y cuarto. Nunca me gustó divertirme por obligación, cada año le tengo más manía a las fiestas. A todo esto, se supone que tengo que dejar de fumar... Parece que vamos a retomar los ensayos de The Dancing Cansinos en vista a un par de actuaciones que estamos gestionando. Hace algunos días me pasé por el estudio y estuve charlando un poco, me gustaría grabar más temas, tengo dos ya casi terminados. Es curioso, pared con pared, un estudio de grabación, un luthier y una tienda de discos, debería ser la acera oficial de los músicos en Valencia. ¿Qué más puedo decir? El domingo por la mañana di una vuelta con la moto y paseé un poco por la playa, con el sol como artista invitado, mirando a mis conciudadanos como un marciano que estuviera estudiando a los seres humanos para informar a su planeta. Como decían Jesús y también M. A. Villanueva:
"Mi reino no es de este mundo".