V i S i T a S

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Clases de guitarra

A todo el público entero comunico, esperando que alguien lea esto, que en mi querida y sorprendente ciudad de Valencia doy clases de guitarra a domicilio. Profesor con mucha experiencia, clases amenas en diferentes estilos con distintos niveles, chistes y ocurrencias para hacer más divertida la tarea y buen ambiente.  Precio razonable y razonado. El profesor se involucra en el asunto que el alumno progrese y comprenda. Dejen sus comentarios...

lunes, 26 de septiembre de 2016

Crossroads


Como Robert Johnson, en un cruce de caminos, pensando en cosas que terminan. Con frases en la cabeza saltando y revolcándose, girando y gritando. Nuevos tiempos en el horizonte, no sé qué podrá pasar. Al final, como siempre, estás solo frente a tiempos inciertos. Sólo la guitarra, canciones y una sensación agridulce. 

martes, 20 de septiembre de 2016

Oiga joven


Un buen amigo de Cataluña que hice durante mi SM vino a visitarme meses después de terminado aquello que tenia mucho de servicio y poco de militar. Estábamos en la terraza de un bar y para llamar al camarero, que debía ser de nuestra edad, pizca más o menos, le dice: "oiga joven". Nos partíamos, quizás porque era algo que no extrañaba mucho viniendo de una persona mayor pero por aquel entonces, 1985, sonaba raro en nuestro círculo de amigos. Desde entonces siempre lo he usado, y haciéndolo lo he recordado, que no está mal recordar a un viejo amigo. Él tomó esta foto en el ensayo de Los Cuervos. Se ve al Ratón de refilón. 

viernes, 16 de septiembre de 2016

Gracias


Justo cuando cae el sol, muy cerca de la playa, montamos nuestro pequeño equipo y tocamos canciones que hablan de tiempos pasados, que vienen directamente de la época de oro del R'n'R. La mayoría del público son extranjeros, gente de por ahí que dice mi madre, que disfrutan con esas grandes canciones. Suelen ser personas agradecidas que nos propinan comentarios elogiosos y aplausos afectuosos y algunos amigos que salen contentos. La excelente comida también ayuda, todo hay que decirlo. Es un placer hacer pasar un rato agradable a los demás tocando música que te gusta. Justo en el momento en que los perros se recogen y los lobos salen, los acordes y las melodías fluyen para traer recuerdos y momentos vividos. Intentamos hacerlo lo mejor posible y lo vamos consiguiendo, poco a poco, y desde aquí damos las gracias a todas esas personas de paso, turistas casi todos, que nos dan esa sensación de circular en la buena dirección. Gracias público mapache.

jueves, 8 de septiembre de 2016

B l u e s


Hace unos años Campanar alojaba el supermercado de la droga, un dudoso honor que los vecinos de este valecianot barrio  hubieran traspasado con ganas a cualquier otro sitio, a las puertas del infierno a ser posible. Los clientes de este curioso más que mercado afluían de toda la ciudad, en su camino hacia las cañas iban terminando de reunir la cantidad que necesitaban para su dosis. Arrasaron el barrio, creo que no quedaría nadie que no sufriera a aquellos personas, enfermos, vale, pero que abusaban de la paciencia de sus conciudadanos hasta límites que sobrepasaban con creces su capacidad de aguante. Era desolador, no pasaba un día sin que te enterases de algo, vecinos, amigos, madre, hermana, mujer e hija, tú mismo, todos tenían su anécdota con robo. Ibas a la policía y estaban aburridos de estos casos, según ellos no podían hacer casi nada. No voy a relatar aquí todo lo que pasamos, sólo una cosa, a la que fui capaz de extraer cierta gracia dentro del berrinche. Me abrieron mi vehículo tres veces, desde luego no guardaba allí las joyas de la familia, que ni las hay, pero si se llevaron todo lo que pudieron y lo que me provocó una sonrisa fue que se llevaron unos cuantos CD,s de blues de los años 30. Cosas de Robert Johnson, Blind Lemon Jefferson y otros artistas de la época. Aunque seguramente ni los escucharon, lo mal venderían o los tirarían a saber donde, me hizo gracia pensar qué sentirían esos yonkis al escuchar esos viejos discos de blues. 

lunes, 5 de septiembre de 2016

41,5 grados


Salí de Valencia y el amigo termómetro de mi fiel furgoneta marcaba 37 grados, no está mal para ser septiembre. cerca de Tavernes ya estaba en 40, pasando por Oliva se plantó en 41,5 grados. Aquí es donde iría una exclamación del tamaño del estado de Texas. ¿qué haces? Pues aguantas, soplas, miras al cielo con aspecto de mártir, maldices, y hasta rezaría si fuera creyente y pensara que eso ayudaría algo. Ese aire reseco que viene de poniente y dispara las alarmas de incendio no tiene nada bueno que yo sepa, se masca la tragedia. Desde Jesús pobre vemos humo, un maldito incendio asola Benitatxell y Xàbia, parece ser que provocado. El corazón se te encoge, son parajes que desatan la admiración de cualquiera y más si eres valenciano, ves un tesoro para conservar y legar a futuras generaciones y ahí está, pasto de las llamas, el fuego devorando la belleza y provocando la tristeza y el dolor de muchas personas. 

sábado, 3 de septiembre de 2016

Septiembre


En el primer fin de semana de septiembre pronostican un calor digno de un agosto tórrido. Vientos que inician su andadura por la península húmedos y frescos van resecándose al atravesarla. Imitan a la perfección al aire que sale de un secador de pelo al llegar a la costa este. Salgo de un patio con puerta y verja, que en estas condiciones huele a humedad, como a acequia. En el ascensor siempre hay media docena de mosquitos, la otra media están estampados contra el espejo. La gente sube y los aplasta, para evitar que entren en sus casas, suben y bajan entretenidos chafando bichos. El género humano podría dividirse entre los que son víctimas de las picaduras de estos pequeños cabrones y los que no, yo soy de los primeros. En la puerta del supermercado hay siempre un hombre de color, negro exactamente, que espera que alguien le compre, no pide dinero, sólo quiere comida. Tiene el aspecto de ser una excelente persona, una mirada franca y siento el impulso de ayudarle pero ahora mismo estoy para que me ayuden a mí. Me pasa desde niño que según el libro que leo me siento de una manera o de otra. Supongo que debe ser normal, ahora mismo me siento como si viviera un momento importante en mi vida, un golpe de timón, un cambio brusco de rumbo. Voy buscando la sombra porque el sol me hiere con una radiación que hace a mi piel gritar de ansiedad. El futuro ya no es lo que era y sin embargo sigue ahí sin venir del todo. La situación política no acompaña tampoco, parecen tiempos extraños. En 1981, justo el día del intento de golpe de estado yo acababa de entrar a trabajar en mi segundo trabajo, tenía 17 años, sentía algo parecido a lo que siento ahora mismo, por eso lo recuerdo.  Este primer fin de semana del mes se presenta como un santo con cananas y un par de pistolas Colt 45, algo extraño y turbador. Una de las cosas buenas de ser mayor es que el tiempo pasa más rápido, parece que celebras el fin de año y a los pocos días ya estás otra vez en navidad. Otras veces unos minutos en el balcón mirando el cielo tienen la intención de asemejarse a un eternidad, aunque sea de bolsillo, intensos momentos con pensamientos tristes.  Así que no me da mucho miedo el fin de semana, pasará como todos.