V i S i T a S

domingo, 10 de diciembre de 2017

Motos, cervezas y R'n'R






Domingueando, cantando viejos temas del repertorio de Los Cuervos, almorzando, dando vueltas con las motos. Canciones que escribía de joven como si fuera un hombre mayor...

sábado, 9 de diciembre de 2017

Otro sábado por la tarde

Ensayo en Catarroja, viejas composiciones toman vida de nuevo, el legado de mi juventud perdida, comida en la Font, vino y arroz de verduras,  concierto en el Borneo, han estado fantásticos los músicos, reencuentro con amiguetes, charlas sobre rock and roll y chicas cerveza en mano, vuelta a casa caminando, pensando, recordando. 

Sanet i els negrals

     Fuimos a la Bolata los Rocky Raccoons, primera actuación como trío pero ahora con batería y dos guitarras. El nuevo fichaje es Álvaro, buen tipo y buen batería, disfrutamos mucho. Sin ensayar, sin probar y ya sonaba muy bien, supongo que en estas cosas se nota la veteranía. Paco se cantó Folsom prison blues y Jambalaya, el batería comenzo con el ritmo de Bo Diddley y yo me arranqué con Not fade away de Buddy Holly. Bordamos algunos temazos, nos dijeron que nos darán un bolo al mes, gustamos. Al terminar la actuación nos planteamos el tío Paco y yo cenar por allí o salir zumbando directamente a la Edad de Oro a ver al tío Luís tocar con su grupo de rockabilly Jukebox y bebernos unas cervezas. Al demonio la cena, vamos para allá. Conduje de vuelta en Tata Camaro, charlando como siempre, no diré de qué. Bebimos escuchando R'n'R, bailamos, Paco me dijo; trae el móvil que te conozco... Tranquilo, le contesté, mi corazón está debajo de un monolito. Nos los pasamos bien una vez más, saludamos a viejos conocidos, tuve una agradable charla con Celso, no nos recogimos demasiado tarde, esta mañana ensayamos con Charly Batero. 

jueves, 7 de diciembre de 2017

Adeu

Los telones caen, las cosas terminan, con epílogos extraños, fuera del manual, las cosas suceden, todo es complicado, todo es sencillo, hay que aceptar la derrota y el fracaso, cierro una puerta o mejor dicho me la cierran a mí, pero hay que aceptarlo, duela lo que duela, seguir, guardar cosas que luchan por salir, encerrarlas en un cofre atado por fuertes cadenas, enterrarlo profundo y colocar un monolito sobre todo ello, para que nadie lo remueva en siglos. 

Parada en Favara

El sol cae rendido, hay poca luz ya, hemos parado en Favara una vez más, de vuelta de Jávea, de tocar en la feria de navidad. Nos helamos en la terraza, aún queda un trozo para Valencia. Devuelvo el vehículo lunar en el Parterre y volvemos hacia casa andando, compartiendo recuerdos, cada esquina cuenta cosas. Entramos en el Hard Rock Café, en la entrada hay una Gibson firmada por Tom Petty pero no pasamos de ahí, en lugar de un antro de Rock parece un sitio de pijos, fuera. Acabamos en el siete nudos, hemos estado todo el día juntos pero seguimos charlando, nos despedimos enfrente de la Caverna y vuelvo a casa en bus. Un día festivo que acaba, caras extrañas en el autobús, ha sido largo desde las ocho que me levanté. Voy a ver a mi hija en lugar de cenar, un cambio provechoso, una aplicación me informa que he caminado 9.000 pasos, las calles están vacías, la tristeza intenta asaltarme pero resisto bien. La televisión es una porquería, me voy a mi habitación a tocar una guitarra eléctrica sin enchufar, las notas suenan como gotas de lluvia cayendo en una carta de amor. Siempre es complicado volver a según qué sitios. 

lunes, 4 de diciembre de 2017

Paseando junto al mar

Comida familiar en la Pobla de Farnals, un largo paseo después de comer con mi hermana pequeña, una larga conversación sobre cosas que no hablo con casi nadie, sólo el tío Paco y mi hermana. Abandono pensamientos aquí, todo en clave, un mudo hablando a sordos, escribiendo mensajes en botellas con una piedra pesada atada con un hilo a su cuello. Es algo que necesito sin ningún sentido, tengo que sacar esas cosas, aunque sea en parte, aunque sea encriptado. Hace tanto frío, para ser Valencia, que los grajos ni remontan el vuelo. Los recuerdos te asaltan, como flechas lanzadas por un experto arquero, te proteges, te parapetas tras lo que sea. El final del otoño, se acerca mi cumpleaños, se acerca la navidad, más flechas, más arqueros, más recuerdos con puntas aceradas. 

domingo, 3 de diciembre de 2017

Corred, corred malditos.

Un frío inusual en esta época del año, ensayo en Catarroja, nada parece ir bien, todo da problemas. Nos vienen desde el pasado canciones olvidadas, quizás alguna de ellas valdrá para el propósito requerido. Las escribí yo en otra vida, algunas son graciosas. No hay pan, una canción sobre la tv, aunque no lo pareciese, hay un anuncio de pan, es el estribillo, y luego diferentes películas, un hombre acabado que bebe frente al televisor, cambias de canal, otra vez el anuncio del pan, otra peli sobre un borracho conduciendo en la autopista detenido por la policía, otro canal, el mismo anuncio del pan. Tiene marcha, puede ser de las primeras. 
Llego a casa, como, me visto, bajo a recoger mi vehículo lunar prestado por mi hermana. Agradable viaje hacia el sur, oyendo buena música, un pen drive que le grabé, parada en Favara, casi una tradición ya, cortado en Oliva, voy con tiempo pero ya es de noche. Tocamos en el bistró del holandés, el aire es una cuchilla junto al mar, voy de negro riguroso y cuero. La actuación está bien, no hay demasiada gente pero entra dentro de lo previsible, el frío, diciembre... sin embargo nos comenta que le ha gustado y lo ha disfrutado mucho, nos confirma que volvemos en nochevieja. Todavía no son las doce y ya vuelvo a casa, no hay mucho tráfico, debe ser por la hora. 
Entonces mi mente y mi corazón empiezan a pelearse, Johnny Cash canta que el amor es una cosa ardiente y ellos siguen luchando. Mi cerebro dice de una forma serena que a la luz de lo visto todo tiene otra lectura, todo era mentira, fíjate en esto, mira aquello...  mi corazón protesta y comienza a gritar. Entonces soy yo el que salto: "Callad malditos, dejadme en paz, esto es insoportable, os quiero en el asiento de atrás, formales y callados como tumbas. " Escucho a Carl Perkins y amigos, Harrison, Clapton, Edmunds, Starr... la sesión completa, me sienta bien, los del asiento de atrás no rechistan, se han asustado creo yo, aún tengo cierto dominio sobre ellos. Paro en Favara, unos minutos sólo y solo, estoy bien, mirando pasar coches que tienen más prisa que yo. Corred, corred malditos. 

sábado, 2 de diciembre de 2017

El increíble hombre menguante


A 10 días de cumplir 54 me he subido a la báscula y peso 85. Es grato volver a ponerse ropa almacenada durante años sin otro propósito que la posible llegada de un momento así. Ahora guardo en los lugares de peor acceso la ropa más grande, espero que pase mucho tiempo antes de necesitarla. 

martes, 28 de noviembre de 2017

22/11/17

Me despertó el calendario del móvil, ahí estaba, no era más que un cuatro, 4, algo que grabé tiempo atrás sin saber que ese 4 no iba a ser un cuatro, sino una bomba de relojería, pero ahí estaba, tenía que hacerle frente. Nunca pensé que un simple número provocara una explosión así, de buena mañana, esperada e inesperada, son cosas que pasan.  Me dije: Cuchillo, hoy va a ser un día complicado. Cuando te enfrentas a un enemigo poderoso y terrible necesitas usar todas las armas a tu alcance, así que eché mano de los amigos, esos que no fallan y ¡cómo no¡ de la música. También se conmemoran las derrotas, porque nos enseñan muchas cosas, puede que no nos favorecieran los astros, los dioses o las circunstancias, igual no luchamos con todas nuestras fuerzas, igual ayudamos a derrotarnos con nuestros defectos, quizás lo dimos todo pero no era suficiente o podría tratarse de una causa perdida ya antes de la batalla, el caso es que a veces tras la derrota viene la paz. 








Cenamos en la bodega Valero, la cerveza corría como ríos crecidos por fuertes lluvias, tapas de puro colesterol, guindillas vascas, carajillos. Nos reímos y se nos veía como lo que somos, viejos amigos que disfrutan contándose sus problemas, diciendo disparates o compartiendo recuerdos. Acabamos en el Black Note haciendo cuatro temas (4), un poco afectados por la cerveza pero con el rock'n'roll saliendo a borbotones.  Un enfermo necesita su medicina para sanar. Nunca más pondré un número en un calendario. 

jueves, 23 de noviembre de 2017

The Roller Coasters


El jueves 26 de octubre recibí una llamada de Charly Batero, durante un cuarto de hora me estuvo contando penas, desencuentros, errores de apreciación, desenfoques y absurdos problemas... hasta que lo paré. Todo eso está muy bien Carlos, pero ¿qué se puede hacer ahora? La sala estaba contratada, habían fallado dos cantantes, un guitarra, el bajista sólo toca con partitura, no quería quedar mal, no había tiempo material, no había solución excepto montar algo en 24 horas y salvar el tipo. Ok, manos a la obra, empecé a pensar, Charly tocaría la batería, hablaría con Juan Carlos y que se trajese su excelente bajo Gibson EB2, el tío Paco se apuntaría encantado a cantar medio repertorio, yo podía cantar la otra mitad y tocar la guitarra. ¡Gracias tío Santi¡ Vamos al asunto, llamadas, todo el mundo dice sí, pienso en el repertorio, hay que sopesar las posibilidades, ensayar es imposible, hacen falta estrategias y tácticas varias. Lo primero es elegir canciones que yo tenga muy controladas, para servir de guía a los demás y que estos conozcan o ya hayan tocado. Se me ocurre un nombre para este grupo tan efímero The Roller Coasters, las montañas rusas, ideal para el caos en que se desarrolla el asunto. El viernes 27 por la mañana ensayé con Paco, ya que no daba tiempo a ensayar los cuatro se nos ocurrió hacer un teatrillo, empezamos a escribir mentalmente los diálogos. Repartimos los temas, algunas armonías vocales, me miro los solos pensando en que sólo yo tocaré la guitarra. Empieza a estar claro. Por la tarde vino Charly a casa, por cierto, acababa de chafar un excremento y antes de entrar en casa me gastó medio paquete de toallitas para dejarse la zapatilla en condiciones, cosas que pasan. Con él tocando en el brazo del sillón y yo mi vieja acústica repasamos los temas. Aquí esto, allá aquello, esta la acabamos de esta forma, el tiempo es éste... El sábado me fui a Denia a tocar con Rocky Raccoons en la Cornamusa, disfrutando mucho de mi Rickenbacker sólo con seis cuerdas, suena increíble. Buena actuación, buen ambiente, excelente hamburguesa de pollo de corral, el sol otoñal en el puerto deportivo de Denia. Voy con el coche de mi hermana, un placer llevar esa especie de vehículo lunar que aunque feo va como la seda, muy agradecido estaré siempre con ella por ese y otros 5.000 gestos de cariño. El camino es tan familiar que me trae recuerdos, demasiados recuerdos. Ya en Valencia Charly pasa a recogerme, 35 minutos antes de la hora que hemos quedado, apenas he llegado de la Marina alta, no me da tiempo ni a ducharme. Me cambio un poco de ropa y vamos para allá, otra vez cargado con el equipo de guitarrista... cuando llego allí resulta que no he cogido las letras. Vuelvo en taxi con Serch, esfuerzo inútil ya que con la poca luz que había y mi vista cansada lo cantamos todo de memoria, las letras y el atril era atrezzo innecesario. En la Edad de Oro se imaginaban que ante los problemas habidos Charly se presentaría con sus viejos camaradas de Los Cuervos.  Con Juan Carlos, bajo y guitarra sin enchufar, repasando los temas sin haberlos tocado nunca, la mayoría, juntos. Probamos dos medias canciones, Serch nos ayuda con la mesa y los cables y a cenar. En la mesa del bar, cada uno con su instrumento repasando, como saldrá todo es una incógnita. Seguidme, les digo, si os perdéis miradme a mí. Hay que darlo todo para que no se note la falta de ensayo y así lo hicimos. Después de un grupo que compartía cartel de psicodelia oscura, temas lentos y atormentados, salimos The Roller Coasters. Lo primero que hago es solicitar el cariño del público porque es algo improvisado y necesitamos que nos arropen y allá vamos... Cada tema suena por primera vez en esta formación, me sorprende como va sonando cada uno, estoy pendiente de todo, del bajista, del batería, de moverme, de hacer el teatrillo con RexMex...
Los temas van saliendo razonablemente bien, el tío Paco lo da todo, está inmenso, Carlos feliz tocando delante de su público, Juan Carlos parece disfrutar, yo sudo como si fuera agosto, el público está disfrutando y nos lo transmite. Contra toda previsión no sólo hemos salvado la situación si no que ha sido una gran noche, otra muesca más el revólver. Al acabar le comento a Juanjo que para como se ha montado no ha estado nada mal, él me contesta; "es que tenéis muchas tablas". 
Recogimos y aún nos apetecía una última cerveza y Paco y yo acabamos en el 16 Toneladas.







miércoles, 22 de noviembre de 2017

También se conmemoran las derrotas.

"A todos, en alguna parte del mundo, nos aguarda la derrota. Algunos son destruidos por la derrota, y otros se hacen pequeños y mezquinos a través de la victoria. La grandeza vive en quien triunfa a la vez sobre la derrota y sobre la victoria.”
John Steinbeck “Los Hechos Del Rey Arturo Y Sus Nobles Caballeros”.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Dorada Edad


RoCKy RaCcOoNs En La Edad De Oro



     El viernes 13 de octubre, un día misterioso. Desde primera hora las dudas me asaltaban pero al final todo salió muy bien. Presentía que pasaría algo pero no sabía qué. Llamé a puertas cerradas, pero ahí no estaba la respuesta, falsa cordialidad, frialdad aséptica, un eco lejano de pasos perdidos, sentado en un parque solitario y leyendo en el móvil. El tío Paco me recogió en casa, después de una prueba tan escueta que no merecía ese nombre nos fuimos a cenar. No parecía yo, durante décadas era el que animaba las cenas, hacía reír, contaba anécdotas graciosas,  me metía con los amigos pero esa noche, ausente y callado, me asustaba la actuación. La mujer de un viejo amigo intentaba animarme, un clavo saca otro clavo, a rey muerto, rey puesto, son como el bus, si pierdes uno coges el siguiente. La gente empezó a llegar poco a poco, se me cayó la cara de vergüenza al no reconocer a la hermana mayor de Charly, que vino con media familia, que se autoproclamaba fan número uno de Los Cuervos, soy lo peor para las caras, un auténtico desastre, luego si la reconocí por la mirada, otro día, en un post largo, contaré las mil veces que me ha pasado, y con chicas guapas, no te digo nada con tíos feos. El brazo derecho me temblaba y no pude hacer fingerpicking híbrido, lo salvé todo con la púa. Pero a cada canción, fui ganando seguridad, el público se fue entregando, el rock and roll creó la magia y tocamos durante un par de horas en estado de gracia. Hablé con el público, presenté las canciones, más que ninguna actuación mapache, estaba en mi ciudad, era mi público. Los tres mapaches lo dimos todo, frente a un personal que bailaba, aplaudía y chillaba en cada tema. Como propina llame a ReMex y a Charly Batero e hicimos el perro verde, un guiño a mi propia vida, siempre de actualidad, los viejos fans rugieron. Al acabar todos nos felicitaban, habíamos tenido un éxito inesperado para mí, Vicente y Juan Carlos muy animados, crecidos por la respuesta de la gente asistente, prometiéndonos más momentos así. Alguien me llevó a casa a dejar mi equipo de guitarrista, fuimos a la playa, por la avenida del puerto -no quiero poner a qué velocidad, ni qué luz daban los semáforos- una noche cálida, agradable, así que pensé, así que era esto... Un bocadillo en Russafa, retorno al pasado, banderas españolas luciendo en el 10% de los balcones, fabricadas en China, claro. Regresé a mi cama a las ocho, cuantos años sin acostarme tan tarde, una vez más confuso por las vueltas que da la vida. Páginas de historia sin futuro, momentos que se ahogarán en el lago del olvido, un cuchillo clavado en un árbol esperando que alguien lo recoja. 

domingo, 19 de noviembre de 2017

Una noche en Radio City

     
     Otro sábado ensayando en Cata-roja, el tío Paco se durmió en alguna casa de algún amigo, Charly y yo llamando al timbre, enviando mensajes... aparece al poco. Un ensayo más corto pero intenso, temas que comienzan a sonar, sonrisas de satisfacción. Subimos a casa de RexMex, miro por el balcón mientras suena el Pet sounds, veo un mundo extraño, quieto y en movimiento, loco y cuerdo,  ajeno a pequeños duelos, en marcha acelerada hacia la parada final. Me quito el sombrero, aparcando lo más cerca del garito al que vamos, el tío Paco es el puto amo, el mero, mero.  Hablamos de cenar por la calle, al estilo de pie en una esquina poco transitada, como hacíamos de jóvenes. Entramos en un kebab para llevar en el barrio del Carmen, charlamos con el dueño, trato exquisito, nos hace probar las diferentes salsas picantes, hablamos de Estambul, me sale sin querer el amante de la historia que tengo dentro. Acabamos dándonos la mano, hay gente esperando, muy atento y gran profesional, turco con corazón alemán. Me he hecho el machote con el picante, ahora me toca pagarlo, el paladar anestesiado, mi lengua en llamas, ni una bacteria viva en mi boca...  Nos metemos en el Radio City, suena Little Richard, nada menos, todos sus grandes éxitos uno detrás de otro, la cerveza entra como nunca escuchando Long Tall Sally o Lucille, mi corazón vibra, mis pies se mueven, las caderas se disparan. Actúan Elvisent i els jornalers, 90% éxitos de Elvis, excelente formación con grandes coros, un rato muy agradable. Una chica alta baila a mi lado, no se despega, me mira, me da golpecitos con el codo, una vez más sólo falta que me escriba una carta pero... 

viernes, 17 de noviembre de 2017

Ni tú ni nadie



Cuando salió esta canción en 1984 me gustaba, aunque Alaska nunca me fascinó precisamente sí que me solían dejar buen sabor de boca algunas canciones de Berlanga. De vez en cuando la toco, con esa mezcla de orgullo y fracaso que en mi opinión es lo mejor del tema. Al final hice mi propio arreglo, alejado del original y un domingo por la mañana la subí a Youtube, otro vídeo más.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Frío noviembre

     Como si fueran un matón callejero, a veces las tristezas te asaltan al doblar una esquina, en un momento inesperado que te pilla desprevenido. Acostumbrado a estos lances lucho con orgullo y pasión, como Jacob contra el ángel, y consigo salir medio bien parado del lance. Quedamos ayer tres amigos, para enderezar ausencias y malentendidos, con buena voluntad y ganas de entendimiento, porque la edad también te hace ver las cosas desde arriba, evitando pequeñeces, insignificancias y tonterías varias. Allí estábamos muchos años después, los mismos, cada uno con su lucha, su pequeño infierno y su pequeño paraíso, tomando algo y hablando. Le había dicho a RexMex que hablara él, papel que suelo asumir yo, pero uno no es una estatua y tiene sus batallas interiores. Todo se arregló, era tan fácil como compartir datos y exponerlos con claridad. Fue un rato agradable, presentando proyectos, resolviendo dudas, recordando algún instante tonto, alguna falta leve, algún olvido perdido en un cajón de sastre. Se me pasó habernos hecho una foto, hubiera estado bien. 

martes, 14 de noviembre de 2017

Country songs

     Hace más de 35 años que RexMex y yo cogimos nuestras guitarras y comenzamos a ensayar material, con ganas de hacer cosas que valiesen la pena. Tantos años después hemos vuelto a las andadas, llevamos un par de semanas dándole duro a un nuevo proyecto. Orientado hacia el country y el texmex, una música que ha estado siempre en nuestros corazones y que creemos podemos hacer francamente bien, algo que no se hace mucho por aquí. Está claro que por falta de público pero quizás en este mundo convulso resulte exótico para gente que no conoce a fondo estos géneros musicales. ¡Qué grandes almuerzos nos pegamos a mitad de ensayo¡ Luego ni comemos, no hace falta tras semejante festín, y seguimos puliendo el repertorio. El otro día vino también Charly Batero, que se apunta encantado al asunto cuando se precise percusión y repasamos el setlist, además de alguna vieja canción que escribí siendo muy joven y tocamos los tres muchas veces, en otro siglo, en otra vida. Animado por el ambiente que creamos hice algo que no suelo hacer y me zampé una botella de vino, es difícil gestionar también estar tan a gusto. Charly nos dejó en el Borneo y el tío Paco y yo charlamos sobre la vida escuchando R'n'R y nos tomamos unas cervezas. Nos despedimos y caminé solitario hacia casa, me paré a tomar la última y pedí un vaquerito en un bar, me sentía como el protagonista de una canción country. Iba a entrar en la Edad de Oro a ver el concierto de unos conocidos pero... cogí el móvil e hice una llamada que no sé si debía haber hecho... y es por cosas como ésta que no quiero beber. 

jueves, 9 de noviembre de 2017

Rock'n'Roll


De modo que cogí todos aquellos recuerdos, los esparcí sobre la mesa y tomé una decisión. Aparté de un manotazo la tristeza, el fracaso, el dolor, los últimos momentos, como el del beso lanzado desde la puerta que de alguna forma fue la verdadera despedida... ¿Y qué es lo que quedó? Una historia increíble de cariño, respeto y amor. ¡Quédate con eso Cuchillo y entierra todo lo demás¡ Dicen que el cerebro de los seres humanos no está hecho para buscar la verdad, está hecho para sobrevivir. Pero busqué la verdad y la parte positiva me ayudó a sobrevivir, así que me sentí mejor. Me miro en el espejo y me veo bien, a pesar, o quizás gracias a, mi vista cansada, he perdido bastante peso y sigo en ello, tengo a mis viejos amigos, mi moto que tanto me llena y, por supuesto, la música; no está tan mal, todavía tengo Rock'n'Roll fluyendo por mis venas. 

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Trompetas Mexicanas





    Anoche me acordé de esta canción. Me vino al cerebro como un cuchillo caliente entrando en mantequilla a toda velocidad. A los pocos segundos me dí cuenta de que la había escrito yo, por eso describía tan bien como me sentía en esos momentos amargos. ¡Qué le vamos a hacer, soy así de tonto¡
   Era el mismo sitio, el mismo lugar, el mismo dolor en el corazón, la misma sensación de que las balas sólo iban a confirmar lo que ya había sucedido antes, los recuerdos como trompetas lejanas llorando por un amor perdido. Discutí con mi corazón, le volví a decir que tiene que estar encerrado bajo siete llaves, que cada vez que sale a pasear regresa hecho pedazos, que no me hace caso y que resulta imposible de gobernar. Le acusé de todo eso y de alguna cosa más y el muy cabrón ni siquiera se defendía. 
   Volví a casa escuchando una amalgama de grandes canciones, la mayoría sobre amor. Apostaba conmigo mismo cual me haría llorar, muchas podrían haberlo hecho pero no sucedió. Las lágrimas se me quedaron dentro, como una poción ponzoñosa, para seguir conmigo haciéndome daño en los momentos de debilidad. 
   En el 30 aniversario de Los Cuervos en la Edad de Oro, al acabar la actuación, Morcillo, invitado de lujo en aquel evento, me abrazó y me besó. Me dijo al oído que había vivido siete vidas y que podía morirse tranquilo ya. Me emocioné, fue la penúltima vez que lo vi vivo. Ayer pensé que yo ya he muerto tres veces, veremos que da de sí esta cuarta vida.