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miércoles, 3 de octubre de 2018

Es un error


Llevo unos días tristes, que me aspen si sé porqué, la tristeza vino con sus maletas para instalarse, como un familiar lejano que viene a vivir a la ciudad y necesita cualquier tipo de ayuda para comenzar su aventura. Así que le hice sentarse en una silla y le hablé: Vamos a ver, ¿qué quieres de mí? Pero hablaba en un lenguaje extraño, críptico, así que le dije, puedes quedarte unos días pero tendrás que salir pitando después. Mientras tanto puedes seguir hablando en sumerio, a mi me da igual, te aguantaré hasta que deje de aguantarte. Tengo formas de luchar contra ella...
Así que con esa sensación de los últimos días, cogí la guitarra y toqué una canción que siempre me gustó, de Los Auténticos, escrita por P. J. Villanueva, se trata de una de las poquísimas canciones que casi he tocado más con un teclado que con la guitarra, hace años la saqué con las teclas y solía tocarla cuando las tenía bajo mis torpes manos de teclista ocasional. Mientras lo hacía me vino a la mente que me hubiera convenido pensar en la letra en alguna ocasión pero nadie puede cambiar el pasado. 

viernes, 23 de diciembre de 2016

Un día excelente



No tengo mucho tiempo para escribir pero sí la firme voluntad de publicar algo sobre ayer, ya que fue un día excelente. Estuve con mi hija y por fin me hice un selfie con ella, gracias al flamante teléfono celular que me regaló cierta ratoncita. Tras el trabajo nos fuimos a cenar los amigos y fue una gran velada y encima, ¡qué tíos¡ me hicieron un magnífico regalo, acertando plenamente, el tan largo tiempo esperado Lp oficial de Los Auténticos con tres CD,s de rarezas varias. Acabamos en La Edad De Oro, donde subimos al escenario para hacer un par de temas, One After 909 y Maldigo Mi Destino, ResMex, Serch, Bruno y yo. No se puede pedir más de un día cualquiera, desde luego que no. Ser feliz es lo que tiene, te acostumbras enseguida y quieres que todos los días sean así... Muchas gracias a todos, gracias de corazón. 

domingo, 20 de marzo de 2016

Auténtico Hielo



     Cogí un autobús mágico para volver al pasado, destino a principios de los ochenta, y volví a escuchar el repertorio de Los Auténticos, me acompañaban dos amigos de verdad, con los que asistí en su día a sus conciertos. Con el Ratón en la Malva-rosa, en el Maximun R'n'R que el 25 de septiembre de 1981 supuso para mí su descubrimiento y con RexMex, con el que los volví a ver en NCC, un par de años después. Justo en esta última actuación escuché Hielo por primera vez, el único tema que Morcillo compuso para Los Auténticos y que luego retomo en solitario como uno de sus grandes éxitos. Tropecientos años después, viendo a Los Náufragos, la banda que rinde tributo a este gran grupo de Castellón, subí al escenario para tocarla con ellos, un honor para mí y un guiño al joven que fui y que, inexplicablemente, sigue vivo en mi, a través de huidas, fracasos, decepciones y fiascos, aunque sea en el fondo de mi alma. Disfruté muchísimo de la velada, porque Los Náufragos lo hacen muy bien y el repertorio era especial para mí y además pude volver a ver a El Respetable, con los que volví a subir al escenario para interpretar, una vez más, Raro como un perro verde. ResMex también se marcó unos coros, vimos al Xino, bebimos cerveza y disfrutamos de una noche de platino en la Edad de Oro. ¿Quién da más?

viernes, 14 de septiembre de 2012

No Me Importa



     Me pasa muchas veces, estaba tocando la guitarra distraídamente mientras miraba la televisión cuando mis dedos se encontraron con la melodía de No me importa. Esta canción de Los Auténticos escrita por Miguel Ángel Villanueva, parecía salir casi sin buscarla sólo con cambiar de Do a Mi menor y seguí la melodía por donde ella me llevaba. Es como encontrarte por la calle a un viejo amigo al que hace algún tiempo que no ves y meterte en un bar para tomar una cerveza y charlar un poco. Entonces pensé que podía sacar el tema entero y tocar la melodía a través de los acordes, ensayé un poco y he grabado este vídeo. Lo he hecho con la webcam, es el primero que hago así, porque no hay manera de conectar mi vieja cámara de vídeo al portátil. Es una forma de divertirse como cualquier otra y además, dentro de mis limitadas posibilidades, rendir tributo y homenaje a un gran músico por el que siento admiración.  Por  lo demás, no hay mucho que contar, a punto de acabar un verano digno de pasar al olvido, con un otoño delante que asusta al más pintado y rozando la depresión con las yemas de los dedos, no suelo tener muchas gracias de escribir. Eso me dice el Ratón, ya no escribes, bueno, llevo casi quinientas entradas en este blog, algo escribo, digo yo. 

lunes, 26 de septiembre de 2011

Es Inopinable Su Inmenso Amor Al Arte

He recibido la molesta visita de uno de esos mal llamados "troyanos" y nos ha vuelto locos, a mi ordenador y a mí. De cómo creo haberme librado de él y las gotas de sudor que me ha costado arrancarlo del pc, mejor ni hablo pero parece que el problema ya está casi resuelto. El muy HP me dejó sin navegadores casi y aún estoy recuperando cosas, entre otras, el Google Chrome, mi favorito. Aunque debo agradecer al Mozilla Firebox que resistiese todos los ataques furibundos del maldito bicho troyano.

El sábado por la noche, después de comprobar lo mal que funcionaba esto, di una vuelta y me acerqué por La Edad De Oro. Como allí se suele tocar pronto, sólo presencié el último tema, una vitamínica versión de Wipe Out de The Surfaris a cargo del grupo Vinilos SA, si no recuerdo mal. Estuve charlando con Óscar de El Respetable y su nuevo batería, cuyo nombre no consigo recordar pero su cara sí, caso único, ya que me suele pasar justo al revés. Dos músicos hablando de la situación de la música, ya sea enlatada o en directo, en nuestro querida ciudad es de lo más deprimente que se me ocurre y, sin embargo, ahí siguen las bandas, grupos, conjuntos que se decía antes, o como los quieras llamar intentándolo una vez más como el abuelo de la canción de Los Auténticos. También saludé al batería, el mismo que Dr. Divago y Cuatro, eso se llama pluriempleo, el gran Asensio Ros Wally. El sábado al mediodía me llamó Paco Seguí para proponerme que presentemos "El Guitarrista Que No Sabía Cantar" en directo. No lo sé, le dije, es mucho trabajo para conseguir nada y el caso es que sí me gustaría pero... McCartney decía que prefería tener un grupo que tener un Rolls y le doy la razón pero ambos, el grupo y el Rolls Royce, necesitan combustible. La gasolina de un grupo cualquiera es tener vida después del ensayo, actuaciones y esas cosas, y la cosa está peor que nunca. Me permito recordar una vez más que envío totalmente gratis y sin recibir nada a cambio mi EP digital, para que luego digan que nadie regala nada.
SEGUIremos informando.

A modo de postdata o quizás post scriptum: hay que ver lo que se parece Óscar a mi amigo el Ratón...

miércoles, 23 de julio de 2008

1981 (1ª parte)



Me compré un amplificador y una horrible pastilla para la acústica. Era un muerto enorme, de 120 vatios construido por un alguien de forma artesanal, tenía dos twiter, una trompeta y un altavoz de 15, por lo menos, y estaba pintado de negro, yo le llamaba Edgar (dicen que Poe iba siempre, en su última época, vestido de negro). Solía enchufarlo para tocar con el tocadiscos, sacaba feedback enseguida, claro. Punteaba por encima de los discos pero no intentaba sacar lo que tocaban sino hacer algo por mi cuenta. Pensé que debía tocar con alguien y comenzó la búsqueda, fue una serie de personajes peculiares, como mínimo, aunque quizás ellos pensaran lo mismo de mí. No sé si vale la pena relacionar la gente que conocí pero eran una extraña colección de freaks, colgados y gente con la que no conecté en general, algunos eran válidos pero no para lo que yo quería hacer. Encontrar gente para un grupo es casi como buscar novia. Recuerdo que un día vi a un par de antiguos compañeros de formación profesional y, no recuerdo bien cómo, bajé la guitarra y les toque algo, ellos también hacían sus pinitos, y se quedaron tirados, creo que es la vez que más he disfrutado con esto de las seis cuerdas. Yo me sentía mal en clase y delante de aquellos dos empollones me sentí bien, supongo que es un consuelo tonto, pero fue así. Trabajando allí disfruté de las únicas vacaciones pagadas de mi vida, creo que en el mes de julio, mis padres se fueron a un apartamento en Cullera que les dejó mi tía Encarna y tuve la casa sólo para mí. Esto no era normal, vino Juan y estuvimos escuchando a The Kinks, mientras nos fumábamos unos cigarrilos y charlábamos y me sentí muy a gusto.
En julio conseguí, por fin, un LP con 20 canciones de Buddy Holly, era muy complicado , y lo escuché un millón de veces. Para mí era más moderno que la nueva ola. Buscando por ahí encontré también un badge del mismo, nosotros decíamos “chapita”, muchos me preguntaban si era yo. Estaban contentos conmigo en el trabajo y de pronto estalló la crisis del aceite de colza, la marca de la empresa comercializaba conservas, así que la faena bajó mucho. Buscando qué hacer con aquello se dieron cuenta que se había acabado mi contrato 23 días antes, me propusieron despedirme y readmitir me cuando hubiese más trabajo. Todos los planes que había hecho pensando que continuaría trabajando cayeron como un castillo de naipes. Ya me veía con moto, con guitarra eléctrica y cosas así pero de ahí pasé a visitar la oficina de empleo. Desde entonces el fin del verano siempre me pareció una porquería y perdí el gusto por hacer planes, decidí improvisar y aún así todavía recibí muchos batacazos.
Vi un cartel anunciando un concierto como “Maximun Rock’n’Roll”, luego me di cuenta que fusilaron el nombre a The Who, era una especie de festival donde tocaban todos los grupos de por aquí que estaban teniendo repercusión. Fue el 25 de septiembre de 1981, convencí a Rafa y Juan y nos fuimos, lo hicieron en Tropical-Casablanca, en la playa. El grupo que más me gusto, con diferencia, fueron Los Auténticos, hacían power-pop, con muchas voces, ritmo y melodía. El bajista era Morcillo, con un pantalón blanco y una camiseta rosa y completamente calvo llamaba la atención. Miguel Ángel Villanueva era el guitarra rítmica y voz, si entonces me hubieran dicho que acabaría tocando con ellos no me lo hubiese creído. Estábamos en la valla esperando para entrar e hicieron, estaban probando el equipo, “Hoy La Luna Brilla Más” y ya me predispuso para con el grupo. El resto de la noche fue un desfile de grupos modernos con mucha pose estética y un más que digno grupo de Heavy Metal de Mislata, Zarpa, que lo hicieron muy bien pero no es mi estilo. No teníamos como volver a casa, nuestra idea era volver andando, pero allí conocimos a un chaval más mayor que nosotros y nos acercó bastante con su seiscientos.
Siempre íbamos juntos Juan y yo, el Ratón Cabrón salía menos, siempre estaba estudiando, y cuando lo hacía quería comerse el mundo en una tarde. Tenía un speed increíble y nos metía caña a base de bien, ya era muy "ratón cabrón" por entonces. Para tomarnos la revancha, nos inventábamos pequeñas historias, como que habíamos quedado con unas chiconas facilonas y él nos metía prisa por llegar. Luego era mentira, claro, no nos comíamos un rosca.
Teníamos, mis amigos y yo, sobre los 17 años y la sensación de que teníamos que conocer gente nueva, chicas claro, y empezamos a ir por lo que llamaban Tascas, una zona detrás de la calle de la Paz donde había pubs y mucho ambiente en la calle, allí cogimos la primera borrachera unos meses antes, como siempre muy cortos de pasta. Nos introdujo un compañero de Juan, estudiaba electricidad con él, que se llamaba Pepe. No tiene nada que ver con todo esto pero recuerdo que junto al bar Puebla había un cartel, una fotocopia pegada con celo en una farola, que anunciaba reparaciones de fontanería y “elextrisidá”, me partía leyéndolo.

martes, 25 de marzo de 2008

La estrella



Esta canción me recuerda muchas cosas, era mi single favorito en 1981. Al cabo de unos meses me compré otro porque acabé por desgartarlo de tanto ponerlo en el giradiscos. Después compré otro para regalárselo a una chica y, años después, no pude evitar comprar otro más, estaba barato. Cuando Los Auténticos publicaron su siguiente trabajo, un maxi-single con Días tras día en la cara A, Paco y yo les mandamos una carta, felicitándoles por su trabajo y declarándonos fans incondicionales. Es una gran canción, la toco en Do, el tono original era La y hay que ser Morcillo para cantarla ahí. Yo desde luego no doy la talla pero me encanta escucharla, aunque sea a un cantante tan mediocre, por no decir malo, como yo. Miguel Ángel me contó que él hizo la música y su hermano la letra. Ellos dos cantaban el párrafo y Morcillo el estribillo magníficamente mientras los hermanos hacías los aes, como un poderoso órgano de voz humana. Siempre me pareció un single perfecto y no entendía porque no se vendían miles y miles.

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Mis amigos me llaman Cuchillo o el tío Santi. Escribo canciones y toco la guitarra, también canto. Desde que era joven hasta ahora que no lo soy he tocado en grupos como Los Cuervos, Los Relevos, Morcillo y los Rangers, Los Brujos, Bandoneón, The Dancing Cansinos, Rocky Raccoons, Fort Mapache, Jukebox, Los Portuarios, The Mapaches o The Roller Coasters. Soy el guitarrista que no sabía cantar, el motorista al que no le gustaba correr, el lector de la Biblia ateo, puede que el tonto más listo del mundo, el padre de Dido o el hijo de la Yeyes. Como suele aparecer en algunos sobres de azúcar, hay que buscar los buenos ratos porque los malos se presentan ellos solos. Me gusta mucho leer desde niño, cocinar, tocar la guitarra y escribir canciones, navegar sin rumbo por la procelosa red de Internet, la historia y la música, el cine clásico y me gusta mucho reír, también escribir en mi blog, salir con mis viejos amigos o dar vueltas con mi Triumph. Como dijo Lennon: "la vida son las cosas que te pasan mientras tú estás ocupado haciendo otros planes" Así que intento no hacer planes nunca, sólo quiero estar a gusto sin molestar a nadie. Si lo consigo o no, tendrán que decirlo los demás.
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