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lunes, 1 de julio de 2013

Job, otra vez.

Era un chaval, me iba a la calle, entonces era más gato callejero que ahora, y cuando volvía mi madre me esperaba con la pregunta del millón. ¿De dónde vienes? Normalmente, pues, le decía de donde venía, me había acercado a discos Oldies a comprar un single o echar un vistazo o igual había dado una vuelta con un amigo pero de vez en cuando, para hacerle un poco rabiar le contestaba: "De rodear la tierra y andar por ella".  A la misma pregunta, era la respuesta que daba el diablo en el libro de Job así que ella me decía; "¡Santi, que te pego¡".  Ahora las vueltas las doy con la moto, no es mucho pero en algo he mejorado. 

viernes, 26 de septiembre de 2008

Ca la yaya


Mi hermana mayor, que entonces se llamaba Conchi, después de tantos años se sigue llamando igual, y yo nos peleábamos mucho pero una vez se pasó un mes en Madrid y cuando volvió le prometí no volver a pelearnos nunca, cosa que, por supuesto, no cumplimos pero es verdad que la eché mucho de menos. No éramos malos pero jugando las hacíamos gordas aunque sin malicia. Mis tíos montaron un taller de relojes artísticos de bronce y lámparas, siempre llevaban algunos modelos a su casa hasta que los vendían, le hacían los dientes largos a la pobre mujer, mi abuela, y luego se quedaba con las ganas. Mi abuela siempre contaba esto, en la salita que daba al balcón por alguna razón había un tablón grande, lo colocamos sobre el marco de la puerta del balcón y nos columpiamos, colocándonos uno en cada extremo. Como no estaba fijo iba bailando y en uno de esos vaivenes, al subir y con el impulso del balanceo, sacó la puerta de las bisagras, la apoyamos contra el marco para que no nos echaran la bronca y nos fuimos a otra habitación a jugar. Ese día habían traído una lámpara de mesa con muchas tulipas, me parece que eran azules, y jugando los dos le dimos un golpe y acabó en el suelo. Cuando la yaya Concha y mi tía Conchi (qué lío de familia con tanta Concha, también tengo una prima que se llama así) terminaron de recoger los muchos cristales rotos y bombillas, decidió ir al balcón a que le diese el aire y al intentar abrir la puerta del balcón se le cayó la puerta encima. No se me olvidan los libros que teníamos entonces, como por ejemplo, uno, muy típico por otra parte, que trataba sobre los niños del mundo. Tenía dibujos con los trajes típicos y algunas costumbres (ya sabes, el francés se llamaba Pierre y detrás tenía la torre Eiffel) todo tópicos pero me gustaba. Mis favoritos eran los indios americanos y los lapones. Por supuesto el primer libro que recuerdo en mi casa es la Biblia, bastante antes de saber leer me enseñaron el principio del libro de Job y a medida que lo recitaba iba pasando el dedo por las palabras mientras miraba con atención y daba la impresión que leía. La gente se sorprendía pero era trampa. No sé que edad tenia, igual cuatro años. En esta foto ya éramos más mayores e íbamos al colegio de la Inmaculada, en la esquina de Calixto III con Juan LLorens.

jueves, 14 de agosto de 2008

Si necesitase a alguien



Además de material propio, Los ReLevos hacíamos buenas versiones, en especial de The Beatles. Ésta es una de mis favoritas, un gran tema de Harrison, con armonías vocales a tres voces y guitarra de doce cuerdas, que toca un humilde servidor. Soy parte interesada, no puedo ser imparcial, pero creo que este grupo mereció mejor suerte, claro que eso pienso de todos los grupos en que he tocado. La suerte es como el dinero, tenga lo que tenga, todo el mundo quiere más.

Bueno, hoy empiezan mis pequeñas y reducidas vacaciones. Lo cual, como la mitad de las veces, me recuerda un versículo de Job: "Reverdecerá tu carne más que en la juventud, volverás a los días de tu adolescencia" (33:25)

domingo, 27 de julio de 2008

Ahora vuelvo...



Uno de mis libros preferidos de la Biblia es Job,
supongo que me entenderás:


3:6 Ocupe aquella noche la oscuridad;
No sea contada entre los días del año,
Ni venga en el número de los meses.
3:7 ¡Oh, que fuera aquella noche solitaria,
Que no viniera canción alguna en ella!
3:8 Maldíganla los que maldicen el día,
Los que se aprestan para despertar al Leviatán.

3:23 ¿Por qué se da vida al hombre que no sabe por donde ha de ir,
Y a quien Dios ha encerrado?
3:24 Pues antes que mi pan viene mi suspiro,
Y mis gemidos corren como aguas.
3:25 Porque el temor que me espantaba me ha venido,
Y me ha acontecido lo que yo temía.
3:26 No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado;
No obstante, me vino turbación.

viernes, 14 de marzo de 2008

"es batalla, la vida del hombre sobre la tierra" Job (7:1).

A veces te sientes así, dices, vale me rindo, o mejor como Bogart: "Adelante dispara, me harías un favor". Luego piensas, alto, no puede ser así, si la vida es dura, yo lo seré más. El caso es que los días van pasando y vas colocando en la balanza las cosas buenas y las malas y les asignas un valor a cada una. Ver a mi hija contenta pesa 16 toneladas y un día malo en el trabajo intento que no pase de 100 gramos.

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Mis amigos me llaman Cuchillo o el tío Santi. Escribo canciones y toco la guitarra, también canto. Desde que era joven hasta ahora que no lo soy he tocado en grupos como Los Cuervos, Los Relevos, Morcillo y los Rangers, Los Brujos, Bandoneón, The Dancing Cansinos, Rocky Raccoons, Fort Mapache, Jukebox, Los Portuarios, The Mapaches o The Roller Coasters. Soy el guitarrista que no sabía cantar, el motorista al que no le gustaba correr, el lector de la Biblia ateo, puede que el tonto más listo del mundo, el padre de Dido o el hijo de la Yeyes. Como suele aparecer en algunos sobres de azúcar, hay que buscar los buenos ratos porque los malos se presentan ellos solos. Me gusta mucho leer desde niño, cocinar, tocar la guitarra y escribir canciones, navegar sin rumbo por la procelosa red de Internet, la historia y la música, el cine clásico y me gusta mucho reír, también escribir en mi blog, salir con mis viejos amigos o dar vueltas con mi Triumph. Como dijo Lennon: "la vida son las cosas que te pasan mientras tú estás ocupado haciendo otros planes" Así que intento no hacer planes nunca, sólo quiero estar a gusto sin molestar a nadie. Si lo consigo o no, tendrán que decirlo los demás.
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