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lunes, 1 de junio de 2020

Santiago Penagos - Imagine - instrumental


Algo que escribí durante el confinaiento:
Muchos días sin pisar apenas la calle, cuando me empieza a doler la mano de tanto tocar la guitarra salgo al balcón. Observo a los pájaros, me hizo mucha gracia ver a una tórtola y un mirlo jugar juntos como dos adolescentes. Parecía que se desafiaban, hacían carreras, se buscaban, estuvieron así como 15 minutos y ya los perdí de vista. Además de palomas, gorriones, gaviotas, cotorras de roca, mirlos, he visto abubillas, un pájaro realmente bonito pero que cuando se ve amenazado emite una secreción que no hay criatura que aguante a su lado, vamos, una mofeta con plumas. Había visto a estos magníficos animales en el campo o en el cauce del río seco pero nunca volando entre las fincas. Me resultan entrañables porque me recuerdan a mi padre. Cuando él era un niño encontró una en el hueco de un árbol y se quedó maravillado de su belleza... pero la tuvo que soltar, la pestuza era terrible. Si se pudieran amaestrar, serían un arma biológica impresionante. Otro día me pareció ver un petirrojo.
 Desde mi balcón apenas se ve la calle, unos árboles frondosos, cuyo nombre desconozco, les llamo "árbol de los falsos garbanzos", llegan hasta el cuarto e incluso quinto piso. Cuelgan de ellos racimos de lo que deben ser semillas, que los pájaros no comen y a simple vista recuerdan a los garbanzos.  Durante días, estos no garbanzos van cayendo sobre mi coche, junto con los pequeños pétalos de las flores de dicho árbol, rosas y blancos. Esas bolitas semejantes a legumbres cubren la acera y se meten en la suela de las zapatillas de los transeúntes. Ves a la gente parar e intentar sacarlas porque resulta molesto. 
Cuando bajo a comprar suelo ver a una gatita callejera con el pelo bastante largo. Qué guapa es. Lleva mucho tiempo por mí zona, te mira con indiferencia, como si te dijera, aporta o aparta. Al principio del confinamiento, cerca de Consum, vi una lavandera o pajarita de las nieves muerta, me dio mucha pena. Veo simbolismos por todas partes...
Últimamente hasta he visto murciélagos, que ya no se veían por la ciudad, al menos yo, no he podido evitar pensar, c*b*n*s, con vosotros empezó todo esto.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Walls and bridges



Hace muchos años cuando empecé a escuchar la FM, apenas había programación. Recuerdo que el locutor decía, vamos a escuchar este long play y lo ponían entero. Hoy en día eso es impensable pero el caso es que me los grababa así de la radio. Recuerdo perfectamente una cinta de un curso de francés, no sé de donde salió, descubrí que si colocabas un poco de celo en unas pequeños agujeros que tenían en la base podías grabar en las K7,s originales que no te gustaban. En aquella cinta de un curso de la lengua de Balzac acabó sonando el disco Walls and bridges de John Lennon. No es uno de mis favoritos aunque tenía algún tema bueno. En mi mágica colección de cintas abundaban estos casos y aún más extraños. Ponías una cinta de éxitos del 78 y salían The Shadows, bueno, para qué seguir.
Murallas y puentes, leí que le había puesto ese título pensando en que las murallas separan y los puentes unen a la gente. Hoy empieza uno de esos puentes donde mucha gente va a cualquier sitio y yo, como siempre, me quedo por aquí trabajando. Una vez en el dentista la enfermera me preguntó donde me iba de puente, le contesté que no era pontífice y me empezó a mirar muy raro. Debió de ser efecto de la hora con la boca abierta pero le dije que en la antigua Roma, uno de los cometidos de la máxima autoridad religiosa era construir y cuidar de los puentes de la ciudad y eso, como tantas otra cosas, pasó a la religión católica. Pontífice significa "hacedor de puentes". Cuando la enfermera estaba ya a punto de llamar a los loqueros para que me llevasen al psiquiátrico me fui. Hoy empieza este puente y me parece que no me va a gustar mucho.

domingo, 20 de julio de 2008

1980



Lo primero que hice, con el primer sueldo, fue comprarme el Blonde on Blonde de Bob Dylan en cinta doble, además estaba cada vez más decidido, quería una guitarra. También pude convencer a mis padres de que comprasen un tocadiscos, exactamente giradiscos, amplificador y bafles. Me había ido comprando muchos singles y Lp,s de vinilo esperando ese momento. El primero fue el primer disco de The Byrds, donde estaba Mr. Tambourine Man, bastante antes de tener para poder escucharlo en casa. Vino un tipo y lo instaló, me pidió un disco para probarlo y yo lo tenía preparado desde hacía meses, la Rickenbacker de 12 cuerdas de McCguin sonó impresionante en mi habitación y me sentí bien. Por supuesto el técnico, o lo que fuera, comentó que era un disco muy viejo y que Supertramp sonaría mucho mejor, no quise escucharlo, nada me iba a amargar el momento. Esperaba la guitarra con impaciencia pero fue mi madre quien fue y la compró. Llegué de trabajar y estaba encima de mi cama, envuelto el cuerpo en un papel, se podía ver el mástil y la pala. Yo había pensando comprarme una tipo Martin D-28 y aquella era una imitación de Gibson J-200, todo esto lo ignoraba en aquel momento, y no me gustó. Quería una como la de Dylan, más tarde me compré el Nashville skyline y pude ver a Bob sonriendo con una J-200 en la mano. Bueno, pues me fui a la tienda dispuesto a cambiarla, pero no lo hice, me gustaba más la que ya tenía que las que quedaban. Con los años le cambie las clavijas y, cuatro lustros más tarde, los trastes. Para mí era como un sueño tener una guitarra, me parecía que me convertía en alguien especial y estaba convencido que aprendería a tocar yo solo y además bien. No tenía ni la más remota idea, sólo me falto soplar a ver si sonaba, pero me pasaba horas con ella colgada, intentaba poner algunos acordes que tenía en un fancine de los Beatles, recuerdo que era Revolution en Do (está en La). Todo esto con la guitarra completamente desafinada. Un vecino, el nieto de la señora María, intentó afinarla y me rompió una cuerda, me hace gracia lo convencido que estaba en que poco a poco aprendería a tocar bien. Pensaba, con más razón que un santo, que necesitaba una cierta orientación y tomé cuatro o cinco clases, miré un anuncio en el Trajín, iba en el 3 hasta Nazaret para lo cual me compré una funda marrón de plástico horrible , son las únicas clases que he recibido en mi vida. Entre pagar el autobús de ida y vuelta y la clase me gastaba casi toda mi asignación semanal, por eso sólo fui cuatro o cinco veces. Aquello cambió para bien, ya afinada, y con algunas nociones me zambullí de lleno en la música. Era un poco burro, la verdad, tenía menos oído que una tapia pero tenía un tesón digno, quizás, de mejor causa. Las primeras canciones que aprendí a tocar fueron "all shook up" y "twist and shout". Me habían hecho un contrato de seis meses y en septiembre volví al paro, a la sazón se cobraba bastante bien porque de seis meses trabajados cobré durante otros seis meses. No paraba de tocar. Recuerdo que en una librería tenían un libro sobre guitarras donde aparecían escalas e inversiones de acordes, entraba memorizaba unas cuantas cosas, salía a la calle y las apuntaba en un papel, volvía a entrar y a memorizar. No tenía un duro y me buscaba la vida. Me compré algunos libros con canciones de Dylan y Beatles, siempre con los temas en tonos distintos de los discos y además faltaban partes pero era una orientación. Practicaba sin cesar, miraba la tele tocando la guitarra (enmudecía las cuerdas con un pañuelo para no molestar) y así todo. También intentaba hacer canciones propias y aquí es donde entraba el Ratón Cabrón con su "lo importante es que lo desarrolles bien". Cuando estaba contento tenía muchas ganas de tocar y cuando estaba triste me consolaba con la guitarra. He desarrollado, creo yo, el oído con el tiempo porque la verdad es que lo tenía bastante torpe.
Una mañana de diciembre de 1980 me fui a Oldies, estaba detrás de hacienda, a echar un vistazo a los singles que me encantaba comprar. Cuando volví mi madre estaba sentada cosiendo y me dijo que habían matado a John Lennon, lo había dicho la radio, le contesté con un: “no digas tonterías, ¿quién va a matar a Lennon?” pero se reafirmó. Le dije que sólo podía haber sido un loco, luego me enteré que realmente fue así. Me dio bastante pena, acaba de sacar un disco y para mí era como una pequeña victoria, resulta que yo iba buscando cosas por algunas tiendas y un dependiente me dijo que estaba acabado, como era prudente, me callé pero ese LP tenía buenas canciones. Un locutor, al que años posteriormente conocí personalmente y que ascendió mucho, que se llamaba Luis Merino, lo puso y escuchar la voz de Lennon después de muchos años sin grabar me emocionó. Tras el asesinato, todas las radios no paraban de poner... ¡temas de McCartney¡ como “Yesterday” o “Hey Jude”, en la prensa escrita todos se dedicaron a escribir que él era el genio de Los Beatles, si hubiese sido Paul el muerto, habrían dicho justo lo contrario. En resumen, me di cuenta de que no tenían la más remota idea de lo que escribían y que aprovechaban lo que fuese para vender periódicos o que su emisora se escuchase más y que la gente saber, saber, sabe poco. Cuando no controlas el tema te pueden engañar pero cuando realmente conoces algo te das cuenta de que hablan sin saber.

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Mis amigos me llaman Cuchillo o el tío Santi. Escribo canciones y toco la guitarra, también canto. Desde que era joven hasta ahora que no lo soy he tocado en grupos como Los Cuervos, Los Relevos, Morcillo y los Rangers, Los Brujos, Bandoneón, The Dancing Cansinos, Rocky Raccoons, Fort Mapache, Jukebox, Los Portuarios, The Mapaches o The Roller Coasters. Soy el guitarrista que no sabía cantar, el motorista al que no le gustaba correr, el lector de la Biblia ateo, puede que el tonto más listo del mundo, el padre de Dido o el hijo de la Yeyes. Como suele aparecer en algunos sobres de azúcar, hay que buscar los buenos ratos porque los malos se presentan ellos solos. Me gusta mucho leer desde niño, cocinar, tocar la guitarra y escribir canciones, navegar sin rumbo por la procelosa red de Internet, la historia y la música, el cine clásico y me gusta mucho reír, también escribir en mi blog, salir con mis viejos amigos o dar vueltas con mi Triumph. Como dijo Lennon: "la vida son las cosas que te pasan mientras tú estás ocupado haciendo otros planes" Así que intento no hacer planes nunca, sólo quiero estar a gusto sin molestar a nadie. Si lo consigo o no, tendrán que decirlo los demás.
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