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miércoles, 5 de septiembre de 2018

La clave


Tu fallo fue que el amor te cegaba, cuando conseguiste quitarte esa venda de los ojos, todo cambió, la información estaba guardada en tu memoria, sólo hacía falta volver a procesarla con la clave correcta. Aunque de una forma intuitiva lo habías comprendido, te aferrabas a la idea de que esos dos primeros años, habían sido realmente especiales. Pero la clave no estaba al final, estaba al principio. Eso te dolió, pero a la luz de esa idea, todo cobró forma, todo tenia sentido. Cada episodio revivido confirmaba la clave, cada gesto estaba preparado, los tiempos muy bien marcados, el esfuerzo medido (más al principio y luego cada vez menos, una vez había mordido el anzuelo la presa), todo con el mismo objetivo. Poco a poco, parando los pies cuando era conveniente, manteniendo el sedal en tensión o dando carrete, con una frialdad pasmosa.

Pero las cosas no transcurrieron como ella había previsto y entonces comenzó a delatarse, no tenía más remedio, el plan comenzaba a tambalearse y le obligaba a manifestarse tal y como era en verdad. Tú no podías verlo, estabas ciego, pero tenías tu maldita memoria para guardarlo todo. Un primer corte y una rectificación, ahí me pierdo un poco, quizás vio una posibilidad, quizás fue un momento de debilidad, al pensar en el tiempo, el invertido y que cada vez quedaba menos, estaba perdiendo atractivo. Así que llegó el segundo corte, ya sin ni siquiera demasiadas ganas de quedar bien, quizás sorprendida de que tú no lo entendieras pero tampoco iba a admitir lo que había hecho.

Rebuscabas algún recuerdo, aplicabas la clave y otra vez tenía sentido, todo, absolutamente todo lo confirmaba. Incluso loco de amor habías almacenado sensaciones y dudas, preguntas con respuestas dudosas, frases para confirmar la clave, había cientos, quizás miles. Además, no era la primera vez que lo hacía, debía haberlo hecho varias veces ya, tenia práctica, aunque supongo que habría ido perfeccionando la técnica y que, los años pasan para todos, había bajado el nivel.  Era una mezcla entre Perdición y Vértigo, ¿no te gustaba tanto el cine clásico, muchacho? Pues toma.

Por muy amarga que sea la sensación, es la verdad, y una verdad que no admite discusión. Este mundo es así, hay cosas que creemos que no nos van a pasar a nosotros pero nos pasan. Supones o intuyes que estará tejiendo otra tela de araña, pero eso ya no es problema tuyo, igual al final le sale bien, y estoy seguro que si la otra parte cumple lo requerido, ella hará su parte y muy bien además, no tengas la menor duda. ¿Por qué tú? Eso creo que sólo ella lo sabe, quizás te vio un buen tipo, tal vez un poco tonto, pero cuando no resultaste el apropiado se lavó las manos y pasó a otra cosa, el único sentimiento sería que había perdido el tiempo, ese tiempo que se iba acabando para ella. Ahora ya duermes en el olvido y eso es lo mejor para ti.

Tú tampoco lo hiciste del todo bien, actuaste después como debías haber actuado entonces, perder tu trabajo te paralizó, fallaste aunque no sin lucha pero no era suficiente y eso te salvó, en tu mala suerte, tuviste buena suerte. Si te hubieras puesto en tu sitio, todo hubiera sido diferente, pero el amor que sentías te cegaba si, también te paralizaba, necesitabas rabia y dolor y lo tuviste, no faltó ni una porción. En tu buena/mala suerte, no encontraste un trabajo cuando ella lo esperaba -algo que hubiera mantenido sus tejemanejes en la más completa oscuridad, ya que ése era su guión- y vendiste lo que tenías que vender cuando ya no estabais juntos, al final tienes buena suerte, amiguete.
“Una mentira puede salvar el presente, pero condena el futuro”.

miércoles, 18 de abril de 2018

Mi funesta manía de pensar

Recojo a mi hija en Cata-roja y la llevo al campus del Tarongers, un largo camino en moto, el aire dándome en la cara, en los semáforos me vienen pensamientos cruzados. Cuando paro tengo varias llamadas perdidas, mensajes de aplicaciones, lío y más lío. Vuelvo hacia casa, viendo mi ciudad, un sol primaveral me da en la cara pero lo resisto bien, me asaltan más párrafos para canciones que ya están terminadas. No, hombre no, termina con las que están inacabadas, no modifiques lo anterior. Todo está cambiando, nada se detiene, un salto hacia delante. La hospitalización domiciliaria puede acabar el martes, los proyectos se amontonan, ganas de hacer cosas, pensamientos enrabietados, igual soy lento pero todo va saliendo, todo se va comprendiendo, a veces hace falta la clave, el toque mágico para comprender. De una forma intuitiva descubres la verdad, casi sin procedimiento lógico, quizás concretarlo ayuda más y mejor, puede que yo necesitara asimilarlo también así. Todo Champollion necesita su piedra Rosetta. 
"Conocer el pasado es una forma de liberarse de él, porque la verdad permite asentir o repudiar con total lucidez". Raymond Aron 

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Detective


Dicen que un resfriado dura una semana con medicación y sin tomar nada unos siete días, yo he optado por la segunda opción. Le he cogido un gran cariño a la báscula de mi madre y no quiero pesarme en ninguna otra, según ella ya peso 82. Sospecho que no debe ser demasiado fiel a la verdad, con lo cual cuadra a la perfección en este mundo y a mí, por una vez, me viene bien. Como suelo decir citando a Mika Waltari: "La mentira es más bella que la verdad cuando eres solitario y la primavera de tu vida ya ha pasado".  Anoche caminaba casi sin rumbo por las calles de Valencia, con un amigo desaparecido en combate y yo ordenando pensamientos, clasificando escenas, olvidando tardes, archivando noches, buscando frases para alguna canción, y me acordé de mi padre. Es raro el día que no piense un poco en él, recordándolo sigue vivo. No era, desde luego, muy dado a los halagos, más que nada por la forma que lo educaron y porque entendía que la vida ya era dura de por sí, el caso es que le costaba.  Pero alguna vez se ve que no pudo resistirse a hacerme alguno, para mi sorpresa. Durante los años que venía conmigo como "ayudante en jefe" con la furgoneta, donde nos alternábamos en los papeles de conductor-porteador y contador-preparador de la prensa, de vez en cuando había algún fallo, no cuadraba el asunto. El hombre se encontraba de repente perdido sin encontrar explicación.  Yo ponía en marcha mi memoria, analizaba el fallo, repasaba los detalles, pensaba en las cientos de acciones condenadas a un pronto olvido y decía: creo que ha sido esto. Aunque las variables eran muchas siempre había algo que llamaba mi atención, la clave del problema. Volvíamos al kiosko, casi siempre cerrado, abría la taquilla, repasaba el paquete y ahí estaba el fallo, su cara de sorpresa no tenía precio. Le daba la explicación de como había rastreado el error hasta encontrarlo y él me decía; ¡pareces un detective¡


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Mis amigos me llaman Cuchillo o el tío Santi. Escribo canciones y toco la guitarra, también canto. Desde que era joven hasta ahora que no lo soy he tocado en grupos como Los Cuervos, Los Relevos, Morcillo y los Rangers, Los Brujos, Bandoneón, The Dancing Cansinos, Rocky Raccoons, Fort Mapache, Jukebox, Los Portuarios, The Mapaches o The Roller Coasters. Soy el guitarrista que no sabía cantar, el motorista al que no le gustaba correr, el lector de la Biblia ateo, puede que el tonto más listo del mundo, el padre de Dido o el hijo de la Yeyes. Como suele aparecer en algunos sobres de azúcar, hay que buscar los buenos ratos porque los malos se presentan ellos solos. Me gusta mucho leer desde niño, cocinar, tocar la guitarra y escribir canciones, navegar sin rumbo por la procelosa red de Internet, la historia y la música, el cine clásico y me gusta mucho reír, también escribir en mi blog, salir con mis viejos amigos o dar vueltas con mi Triumph. Como dijo Lennon: "la vida son las cosas que te pasan mientras tú estás ocupado haciendo otros planes" Así que intento no hacer planes nunca, sólo quiero estar a gusto sin molestar a nadie. Si lo consigo o no, tendrán que decirlo los demás.
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