V i S i T a S

domingo, 4 de marzo de 2012

Una Victoria Sin Mañana


Por fin se marchó lo más crudo del invierno y las mañanas soleadas casi primaverales invitan a un tranquilo paseo en moto. Así lo hago disfrutando de la compañía de la Triumph que me acompaña con su ronroneo gatuno. El sábado por la mañana, como otros días similares, me di una vuelta por l'horta nord, almorcé, muy bien además, en Bonrepós i Miranbell y circulé por tranquilas carreteras con poco tráfico. Siguiendo mi práctica habitual, si algún nervioso conductor con prisa va detrás de mí más de 30 segundos, paro para encender un cigarrillo y le dejo pasar deseándole buena suerte con la mirada. Tarareando alguna lejana melodía tipo The Letter, My rifle, my pony and me o Plastic Jesus, pienso un poco en todo y en nada, con la tranquilidad que siempre busco y no siempre encuentro.
El otro día, ya te digo, pensaba en la actuación de Los Cuervos, una victoria sin futuro, una página de historia sin mañana, como decía hablando de otra cosa Serge Lancel, en el mejor de los casos. Un treinta aniversario para amigos, familiares, fans recuperados, el borrachín que nunca falla y algún despistado habitual en estas ocasiones, pero también una despedida o algo similar. Es también un reencuentro con viejas canciones que no por haberlas escrito yo dejan de sorprenderme, unas veces para bien y otras para mal. Voy haciendo vídeos con fotos y subiéndolas a Youtube, una forma de compartir ese material olvidado con todo el mundo y con nadie quizás. Ensayando esta canción, Serch me dijo que le recordaba a una de REM, Losing my religion, un tema de 1991 pero Sangre en la boca de la estrella fue compuesta en 1985 y grabada en 1986. Grabábamos en un multipistas, de cuatro, analógico; todo con micros, hasta la batería acústica, en un claro ejemplo de cabezonería porque hasta muchos discos de la época se grababan con caja de ritmos. Dedicada a Arthur Rimbaud, un poeta francés con una obra formidable y una vida alucinante. Atención al tío Paco cantando y al Sr. Marí tocando las castañuelas... ¿cómo no iba a sorprenderme su escucha gratamente?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esperando el dia con ganas para ese reencuentro. El ratón