V i S i T a S

martes, 31 de julio de 2012

Vichy Catalán

No es porque salga en la inmortal Casablanca, aunque sea representado a un gobierno colaboricionista, es que me encanta desde niño. Ayer cociné durante un rato y prometí no volver a hacerlo hasta que pasen los calores. Sentado a la mesa casi me bebí la botella entera.  En algunos pubs he pedido agua de Vichy y me han mirado igual que miraban a Carlitos Higón cuando, a principios de los ochenta, preguntaba por Mirinda de sandía. El alcohol tiene su peligroso encanto, pero los años pasan, cada vez bebo menos, es que me aburre ya.  A ver si pasa esta racha de cosas malas, la última el susto de mi hermana con la moto, que esperamos que no pase de ahí, un sustico y un recuerdo digno de olvidar. Las cosas que han pasado últimamente me recuerda una conversación telefónica que tuve con un comercial de seguros que llevaba mis asuntos hace años, cuando mi hija era pequeña. Un buen tipo con una gran voz y un sonoro nombre de emperador, Constantino. Me llamó para preguntarme algo y me dijo qué tal me iba todo. "Buf -respondí  yo- todo va tan bien que me da miedo". 

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