sábado, 9 de diciembre de 2017

Otro sábado por la tarde

Ensayo en Catarroja, viejas composiciones toman vida de nuevo, el legado de mi juventud perdida, comida en la Font, vino y arroz de verduras,  concierto en el Borneo, han estado fantásticos los músicos, reencuentro con amiguetes, charlas sobre rock and roll y chicas cerveza en mano, vuelta a casa caminando, pensando, recordando. 

Sanet i els negrals

     Fuimos a la Bolata los Rocky Raccoons, primera actuación como trío pero ahora con batería y dos guitarras. El nuevo fichaje es Álvaro, buen tipo y buen batería, disfrutamos mucho. Sin ensayar, sin probar y ya sonaba muy bien, supongo que en estas cosas se nota la veteranía. Paco se cantó Folsom prison blues y Jambalaya, el batería comenzo con el ritmo de Bo Diddley y yo me arranqué con Not fade away de Buddy Holly. Bordamos algunos temazos, nos dijeron que nos darán un bolo al mes, gustamos. Al terminar la actuación nos planteamos el tío Paco y yo cenar por allí o salir zumbando directamente a la Edad de Oro a ver al tío Luís tocar con su grupo de rockabilly Jukebox y bebernos unas cervezas. Al demonio la cena, vamos para allá. Conduje de vuelta en Tata Camaro, charlando como siempre, no diré de qué. Bebimos escuchando R'n'R, bailamos, Paco me dijo; trae el móvil que te conozco... Tranquilo, le contesté, mi corazón está debajo de un monolito. Nos los pasamos bien una vez más, saludamos a viejos conocidos, tuve una agradable charla con Celso, no nos recogimos demasiado tarde, esta mañana ensayamos con Charly Batero. 

jueves, 7 de diciembre de 2017

Adeu

Los telones caen, las cosas terminan, con epílogos extraños, fuera del manual, las cosas suceden, todo es complicado, todo es sencillo, hay que aceptar la derrota y el fracaso, cierro una puerta o mejor dicho me la cierran a mí, pero hay que aceptarlo, duela lo que duela, seguir, guardar cosas que luchan por salir, encerrarlas en un cofre atado por fuertes cadenas, enterrarlo profundo y colocar un monolito sobre todo ello, para que nadie lo remueva en siglos. 

Algo pasa en Favara

El sol cae rendido, hay poca luz ya, hemos parado en Favara una vez más, de vuelta de Jávea, de tocar en la feria de navidad. Nos helamos en la terraza, aún queda un trozo para Valencia. Devuelvo el vehículo lunar en el Parterre y volvemos hacia casa andando, compartiendo recuerdos, cada esquina cuenta cosas. Entramos en el Hard Rock Café, en la entrada hay una Gibson firmada por Tom Petty pero no pasamos de ahí, en lugar de un antro de Rock parece un sitio de pijos, fuera. Acabamos en el siete nudos, hemos estado todo el día juntos pero seguimos charlando, nos despedimos enfrente de la Caverna y vuelvo a casa en bus. Un día festivo que acaba, caras extrañas en el autobús, ha sido largo desde las ocho que me levanté. Voy a ver a mi hija en lugar de cenar, un cambio provechoso, una aplicación me informa que he caminado 9.000 pasos, las calles están vacías, la tristeza intenta asaltarme pero resisto bien. La televisión es una porquería, me voy a mi habitación a tocar una guitarra eléctrica sin enchufar, las notas suenan como gotas de lluvia cayendo en una carta de amor. Siempre es complicado volver a según qué sitios. 

lunes, 4 de diciembre de 2017

Paseando junto al mar

Comida familiar en la Pobla de Farnals, un largo paseo después de comer con mi hermana pequeña, una larga conversación sobre cosas que no hablo con casi nadie, sólo el tío Paco y mi hermana. Abandono pensamientos aquí, todo en clave, un mudo hablando a sordos, escribiendo mensajes en botellas con una piedra pesada atada con un hilo a su cuello. Es algo que necesito sin ningún sentido, tengo que sacar esas cosas, aunque sea en parte, aunque sea encriptado. Hace tanto frío, para ser Valencia, que los grajos ni remontan el vuelo. Los recuerdos te asaltan, como flechas lanzadas por un experto arquero, te proteges, te parapetas tras lo que sea. El final del otoño, se acerca mi cumpleaños, se acerca la navidad, más flechas, más arqueros, más recuerdos con puntas aceradas. 

domingo, 3 de diciembre de 2017

Corred, corred malditos.

Un frío inusual en esta época del año, ensayo en Catarroja, nada parece ir bien, todo da problemas. Nos vienen desde el pasado canciones olvidadas, quizás alguna de ellas valdrá para el propósito requerido. Las escribí yo en otra vida, algunas son graciosas. No hay pan, una canción sobre la tv, aunque no lo pareciese, hay un anuncio de pan, es el estribillo, y luego diferentes películas, un hombre acabado que bebe frente al televisor, cambias de canal, otra vez el anuncio del pan, otra peli sobre un borracho conduciendo en la autopista detenido por la policía, otro canal, el mismo anuncio del pan. Tiene marcha, puede ser de las primeras. 
Llego a casa, como, me visto, bajo a recoger mi vehículo lunar prestado por mi hermana. Agradable viaje hacia el sur, oyendo buena música, un pen drive que le grabé, parada en Favara, casi una tradición ya, cortado en Oliva, voy con tiempo pero ya es de noche. Tocamos en el bistró del holandés, el aire es una cuchilla junto al mar, voy de negro riguroso y cuero. La actuación está bien, no hay demasiada gente pero entra dentro de lo previsible, el frío, diciembre... sin embargo nos comenta que le ha gustado y lo ha disfrutado mucho, nos confirma que volvemos en nochevieja. Todavía no son las doce y ya vuelvo a casa, no hay mucho tráfico, debe ser por la hora. 
Entonces mi mente y mi corazón empiezan a pelearse, Johnny Cash canta que el amor es una cosa ardiente y ellos siguen luchando. Mi cerebro dice de una forma serena que a la luz de lo visto todo tiene otra lectura, todo era mentira, fíjate en esto, mira aquello...  mi corazón protesta y comienza a gritar. Entonces soy yo el que salto: "Callad malditos, dejadme en paz, esto es insoportable, os quiero en el asiento de atrás, formales y callados como tumbas. " Escucho a Carl Perkins y amigos, Harrison, Clapton, Edmunds, Starr... la sesión completa, me sienta bien, los del asiento de atrás no rechistan, se han asustado creo yo, aún tengo cierto dominio sobre ellos. Paro en Favara, unos minutos sólo y solo, estoy bien, mirando pasar coches que tienen más prisa que yo. Corred, corred malditos. 

sábado, 2 de diciembre de 2017

El increíble hombre menguante


A 10 días de cumplir 54 me he subido a la báscula y peso 85. Es grato volver a ponerse ropa almacenada durante años sin otro propósito que la posible llegada de un momento así. Ahora guardo en los lugares de peor acceso la ropa más grande, espero que pase mucho tiempo antes de necesitarla. 

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Mis amigos me llaman Cuchillo o el tío Santi. Escribo canciones y toco la guitarra, también canto. Desde que era joven hasta ahora que no lo soy he tocado en grupos como Los Cuervos, Los Relevos, Morcillo y los Rangers, Los Brujos, Bandoneón, The Dancing Cansinos, Rocky Raccoons, Fort Mapache, Jukebox, Los Portuarios, The Mapaches o The Roller Coasters. Soy el guitarrista que no sabía cantar, el motorista al que no le gustaba correr, el lector de la Biblia ateo, puede que el tonto más listo del mundo, el padre de Dido o el hijo de la Yeyes. Como suele aparecer en algunos sobres de azúcar, hay que buscar los buenos ratos porque los malos se presentan ellos solos. Me gusta mucho leer desde niño, cocinar, tocar la guitarra y escribir canciones, navegar sin rumbo por la procelosa red de Internet, la historia y la música, el cine clásico y me gusta mucho reír, también escribir en mi blog, salir con mis viejos amigos o dar vueltas con mi Triumph. Como dijo Lennon: "la vida son las cosas que te pasan mientras tú estás ocupado haciendo otros planes" Así que intento no hacer planes nunca, sólo quiero estar a gusto sin molestar a nadie. Si lo consigo o no, tendrán que decirlo los demás.
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