V i S i T a S

martes, 2 de junio de 2009

Can't buy me love

     De las primeras cosas que me enseñó a hacer mi madre fue ir a comprar. Bajaba a la calle y, justo al lado del patio, trabajaba Vicente, que era el novio de mi tía Conchi. Siempre me decía que tenían que comprar las mujeres. Pues mi madre no se había enterado de eso, pensaba yo. Por aquel entonces la leche iba en unas bolsas que se rompían al menor golpe, las odiaba a muerte. ¿Cuántas se me romperían? Acabé transportando aquellas malditas bolsas como si fueran  nitroglicerina. Luego tenías que hervirla, para matar los gérmenes y aparecía una gruesa capa de nata. Resulta que si la mezclabas con un poco de Colacao y azúcar estaba muy buena, como una especie de crema de chocolate pero no me preguntes cuanto colesterol tenía aquello. Como mi padre era muy maniático, teníamos que ir a comprar el pan temprano, para que no se acabase el que él quería. A mi hermana Conchi y a mí nos llamaban "los chicos de las tortas".  Si alguna vez la tía Amalia nos las había vendido, buf, luego teníamos que recorrer como locos todos los hornos buscando tortas.  La mitad de las veces, al pedirlas, nos decían si las queríamos en el mismo lado de la cara.   Por alguna extraña razón, cada vez le gustaban las cosas de sitios más lejanos.  Tenía que ir a comprar los frutos secos casi en la cárcel Modelo, las latas de atún en la calle Quevedo, al lado de Hacienda y así todo.  Me acompañaban mis amigos pero protestando, me decían que no le hacían los recados a su madre y les tocaba acompañarme a mí. ¿Te acuerdas Ratón? Nos comíamos una parte de los cacahuetes por el camino.  El caso es que iba a comprar a todas partes, me conocía todas las tiendas del barrio y siempre con: "ha dicho mi madre que me lo dé usted bueno". 

      35 años después...  No he mejorado mucho, resulta que a mi hija Dido le pirran las hamburguesas de una carnicería de la avenida de la Constitución, la verdad es que están muy buenas.  Las hacen de pollo con queso, de verduras, con habas, con jamón serrano y queso, con morcilla, de ternera y yo qué sé.  Luego le gusta el arroz basmati y que le cocine garbanzos al curry o pollo al curry con manzana y tengo que ir a un supermercado indio que hay en Manuel Candela, casi en la playa.  Mi hija es nieta de su yayo, no hay duda.  Menos mal que ahora puedo ir con la moto. 

5 comentarios:

MR.GREY dijo...

ENTRAÑABLE HISTORIA... ME HE REIDO MUCHO. CONTIGO, QUE NO DE TI, QUE LUEGO VIENEN LAS POLEMICAS... JAJAJA.
PRECIOSA FOTO LA DEL FINAL. ESTAIS LOS DOS MUY GUAPOS, AUNQUE A TI TE FALTA EL BABERO.
POR CIERTO, MI PADRE TAMBIEN ES UN MANIATICO.
UN ABRAZO

Ringo dijo...

¡Yo también odiaba las bolsas de leche!
Ringo dixit.

Anónimo dijo...

¡cuántos cacahuetes y almendras nos hemos comido por el camino amigo Cuchillo! Luego no sé como te apañabas con tu madre.....Por cierto te has olvidado del vino y gaseosa de la lecheria de la esquina que siempre devolvian el cambio en caramelos y luego si te faltaban 50 ctos. (de los de antes) no te dejaban llevarte la mercancia. Un abrazo. El ratón

Juggend Adler dijo...

MUY BUENA ENTRADA CUCHILLO,PERO ESAS TIENDAS QUE NOMBRAS CUANDO TU PADRE TE MANDABA A HACER LA COMPRA,YA NO EXISTEN,CASI CON TOTAL SEGURIDAD,RECUERDO LO DE LAS BOLSAS DE LECHE,SI LAS COGIAS CON FUERZA SE ROMPIAN SIN REMEDIO TIRANDO TODO SU CONTENIDO EN LA CALLE O GOTEANDO HASTA LLEGAR A CASA.SE QUE AHORA ESTAS ORGULLOSO DE HACER LOS PEDIDOS DE TU HIJA Y AUNQUE MUCHAS VECES NO IRIAS,POR ELLA HACES UN ESFUERZO QUE TE RECOMPENSA SOLO CON SU DULCE MIRADA,GRACIAS SANTI POR ESTE TIEMPO TAN AGRADABLE LEYENDO TUS HISTORIAS.paco.

Cuchillo dijo...

Gracias a ti Paco por leerlo y también a los demás lectores-comentaristas gracias infinitas.