
Intentando convertirme en exfumador. Abandonar la servidumbre del tabaco y ser libre otra vez, tras 29 años como fumador empedernido ya está bien. Entiendo a cualquiera que sufra una adicción, maldita sea, siempre digo que me acertaron con el maldito humo. Pienso en las cosas que me podré comprar cuando no malgaste ese dinero en quemarlo poco a poco, válvulas, cuerdas, pedales, incluso, quien sabe, una guitarra. Bueno, en ello estoy, luchando en el fragor de la batalla. Está claro, ¡sólo puede quedar uno¡