lunes, 8 de enero de 2018

Los Cuervos - Colgado en la estación



Los Cuervos tocando Colgado en la estación, en el Rock Café El Corb (El Cuervo) la primera canción que escribí con 17 años precisamente en la plaza de la Estación de Benicassim, muchas coincidencias para un sólo día. La noche anterior había estado tocando en el hotel Triskel, en Xàbia, con Fort Mapache, el nuevo nombre de Rocky Raccoons, y no había dormido gran cosa. Estuvo bien la actuación mapachera y nos pidieron tarjetas para tocar en algún otro establecimiento de la zona, por alguna mágica razón nos suele pasar en el Triskel, nos salen de allí nuevas oportunidades. Vinieron amigos a vernos también, ¡Santi estás muy delgado¡ y se lo pasaron bien, nos felicitaron mucha gente, incluso complacimos al público con canciones fuera del repertorio. El domingo cuando el móvil me dijo que ya era hora de levantarse no tuve más remedio que aceptar que algo tan pequeño me dijera lo que tengo que hacer y arriba. Devolví el vehículo lunar en la Pobla de Farnals, seguimos en el Tata del Tío Paco hasta Puçol, desayunamos con Charly y para Benicassim. Sólo habíamos ensayado cuatro ratos pero la progresión había sido muy positiva. Amenazaba lluvia, tocábamos al aire libre, el equipo era de la sala, una incógnita siempre manejar material ajeno, pero sacamos las tablas y el hecho de ser viejos cuervos curtidos en mil batallas. Improvisamos viejos temas, alguna canción con letra que nos sugirió el púbico, les hicimos dar palmas y cantar, conté chistes y anécdotas y la gente reía con ganas. "Cuando más frío he pasado en mi vida fue un mes de agosto en Burgos".  Gustamos mucho, hicimos una multitud de versiones, casi todas las hacíamos ya en aquellos lejanos años, más algunos temas de cosecha propia e incluso estrené una canción. La gente disfrutó mucho, la terraza llena, transeúntes deteniéndose a escuchar, bailando por las aceras, buen ambiente en todo momento, un buen bolo. Varios muchachos corrieron a saludarnos, alguno dijo  que nos buscaría actuaciones por la zona, no nos conocían, se subscribieron a mi página de Youtube. En concreto, me hizo gracia, uno nos dijo que iba a irse a la una y se quedó hasta hasta las dos y media porque se lo estaba pasando genial. Te llenan ese tipo de comentarios.  De forma espontánea y sin avisarnos se presentaron el Lagarto y su adorable mujercita y el gran Antón con su hermana y pareja, nos sentimos muy arropados por estos viejos amigos. Comimos en el restaurante de al lado, todos juntos y después de unas copillas volvimos para Valencia. Otro control en carretera y pararon a uno de los nuestros, menos mal que sólo dio 0,18, menudo susto. Para acabar el día fuimos RexMex y yo al Siete Nudos, cuervos tantos años después, con la pequeña satisfacción del trabajo bien hecho y no es nada para lo que realmente puede ser.


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