
Hay un proverbio turco que dice: el que busca amigos sin defectos, se queda sin amigos. Mis amigos tienen sus defectos y yo, por supuesto, también tengo los míos. El caso es que hoy he llegado a casa y he hecho un sorprendente descubrimiento: la crema de manos noruega que estaba desde hace diez días en busca y captura, estaba encima del giradiscos. He pasado delante de él como cincuenta veces, buscándola como un loco y no la he visto. Riéndome me he sentado y he visto una caja con puritos, fueron los que sobraron del cumple de Pacobeat y Bruno y que Sergio me regaló. Así que me he fumado un purito apestoso, un pequeño placer para celebrar un invernal día gris, pensando en la amistad, las cosas perdidas y en algunas de las tonterías en las que suelo pensar cuando estoy solo. La foto no tiene nada que ver con el texto pero, ¡qué demonios¡, es fabulosa.
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