jueves, 31 de julio de 2008

Gladiator



No sé porqué pero he recordado la primera vez que vi esta película. El tío Rafa y yo estábamos reventados de caminar por Londres. Empezamos temprano en la mañana y ya habíamos cenado y Morfeo, que era hijo del Sueño y de la Noche, intentaba atraparnos en sus acogedores brazos. Pero había que aprovechar un poco la ocasión y se nos ocurrió ir al cine. De la mitad no nos enterábamos y, lo que es peor, empezamos a pegar "cabotaes", en las escenas tranquilas, claro. De repente, las espadas entrechocaban a un volumen bestial y nos rescataba del sueño, aguantábamos hasta la siguiente escena de diálogo. Xè collons, què desastre. Volvimos tarde a donde dormíamos, siempre había oído decir que Londres no tiene vida nocturna pero aquello estaba muy animado, el autobús iba a reventar. Bueno, sobre el resto del viaje ya haré alguna entrada, nos lo pasamos bien.

martes, 29 de julio de 2008

Santiago Penagos (Cuchillo) - The Stranger



Tocando un gran tema de The Shadows, aunque debería haber usado la Stratocaster, la verdad es que me gusta también tocado con la Gretsch. Hace años el luthier me hizo una modificación para poder usar las pastillas dobles como sencillas y me gusta mucho usar las dos opciones. Bueno, como puse en mi página de videos, soy un señor mayor tocando canciones antiguas.

lunes, 28 de julio de 2008

In the heat of the night


Escuchando a The Everly Brothers cantar That'll be the day. El calor me esta torturando este verano, incluso más que en años anteriores. Deberían inventar un aire acondicionado portátil para gente como yo. La humedad es alta y la temperatura nocturna no baja de 26 grados centígrados, no me extraña que la gente se vaya a cualquier sitio por no estar en esta ciudad. Siempre me ha gustado más agosto que julio, por lo menos todo está tranquilo.

domingo, 27 de julio de 2008

Ahora vuelvo...



Uno de mis libros preferidos de la Biblia es Job,
supongo que me entenderás:


3:6 Ocupe aquella noche la oscuridad;
No sea contada entre los días del año,
Ni venga en el número de los meses.
3:7 ¡Oh, que fuera aquella noche solitaria,
Que no viniera canción alguna en ella!
3:8 Maldíganla los que maldicen el día,
Los que se aprestan para despertar al Leviatán.

3:23 ¿Por qué se da vida al hombre que no sabe por donde ha de ir,
Y a quien Dios ha encerrado?
3:24 Pues antes que mi pan viene mi suspiro,
Y mis gemidos corren como aguas.
3:25 Porque el temor que me espantaba me ha venido,
Y me ha acontecido lo que yo temía.
3:26 No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado;
No obstante, me vino turbación.

Una mujer hermosa y terrible, como un ejército dispuesto para el combate

sábado, 26 de julio de 2008

Cuchillo - Himno de Riego

Cuchillo - Himno de Riego
Video sent by duojet

Cuchillo - Himno de Riego (Spanish hymn second republic). Un pequeño homenaje a mis abuelos, Santiago y José, ambos lucharon en la guerra civil por la república.
A small tribute to my grandparents, Santiago and José, both fought in the spanish civil war in the camp of the republic.

viernes, 25 de julio de 2008

1981 (2ª parte)



A principios del otoño de 1981, en lo que llamábamos Tascas, el Ratón me presentó a un compañero del instituto que se llamaba Paco. Tocaba la guitarra y cantaba, bastante mejor que yo, por cierto. Le gustaban mucho The Beatles y Elvis, empezamos a hablar de música y le tomé un poco el pelo, luego me lo recriminó siempre, diciéndole si conocía a Edgar Allan and The Poes, que era la fantasía que usaba yo para pensar en mi grupo inexistente. El caso es que conectamos bastante y nos hicimos amigos inseparables. Juan empezó a salir con su novia con la que después se casó, Mª Ángeles y fue separandose gradualmente de todos nosotros. Volviendo a casa en la línea 70 del autobús, le propuse a Paco formar un grupo de rock, buscar gente y todo eso y me dijo que sí. Había pensado en el nombre de LOS CUERVOS por el poema de Edgar Allan Poe. Le regalé una chapita de Holly y las llevábamos los dos en las cazadoras vaqueras, éramos unos críos, nos gustaban aquellas tonterías. Paco aparecía por allí con una vieja Mobilette y su cazadora vaquera Levi's y su sed, ponía bastante empeño, como todos nosotros, en beber la máxima cantidad de cerveza en el menor tiempo posible porque como todos nosotros, una vez más, tenía sus problemas. Es difícil ir creciendo y además a finales de ese año cumplí 18 años y para corroborar mi mayoría de edad me enamoré, iba atrasado en esto como en casi todo. Me habían gustado muchas chicas, eso sí, (aquí debo omitir la palabra reciprocidad, lamentablemente) y tenía mis fantasías como cualquier hijo de vecino, con las estrellas de cine o las chicas que pululaban por las páginas de la revista Playboy, esas tías de cuya existencia los tíos normales sólo nos enteramos por esa revista, pero nunca me había colgado así por una chica hasta aquel momento. Mis padres jamás hablaron conmigo de sexo y lo mismo puede decirse de amor, mi educación sentimental la recibí en las novelas, las canciones, el cine y, por supuesto, la calle. Pero las fantasías eran justamente eso y lo que de verdad buscaba era una chica que estuviera loca por mí y yo por ella, no buscaba una “rica colección” de ligues y menos mal porque se trata de un asunto para el que no estoy dotado y aquí también podría poner el adverbio lamentablemente. Por no desaprovechar una palabra tan larga como ese adverbio: en aquellos días empecé a fumar, ojalá no lo hubiera hecho porque cada vez me fui viciando más y más, resulta muy perjudicial para la salud, del cuerpo y del bolsillo. Resultaba cómodo estar agarrado a algo, a veces, cuando he estado mal, he pensado que no me caía gracias a estar sujeto al cigarrillo.
Pensándolo ahora me creo dar cuenta de que se trataba de un enamoramiento de adolescente y que a los chicos nos cuesta mucho más madurar, además de todo eso que dicen los psicólogos sobre todo esto, lo otro y bla, bla, bla. Mas entonces, qué demonios, me parecía el sentimiento más fuerte que pudiese haber sobre la faz de la tierra. Así que me propuse que me ligaría a aquella chica o moriría en el intento y casi consigo las dos cosas. No gracias a mis amigos o a mí, desde luego, sino gracias a otros amiguetes como el famoso Pepe y otros cuyos nombres no vienen al caso, conocíamos a muchas chicas, muchos grupos de chicas, porque eran lanzados y les entraban a todas, con unos porcentajes de éxito elevados. Los más cortados éramos nosotros, en minoría casi siempre, y no llamaba la atención nuestra escasa iniciativa pero los únicos que conseguían “resultados tangibles” eran ellos. Una de tantas tardes pasamos un rato con unas chicas y a mí me gustó una de las chicas y mi táctica, infalible para el fracaso, fue mirarla tímidamente de reojo y ponerme nervioso, sólo necesitaba un par de milenios para conquistarla. Como aquello duro un par de horas escaso a partir de ahí me limite a verla pasar con sus amigas y (¡I nearly Die¡) una vez con un ligue. Así que me quedaba el alcohol, un cobarde refugio para cobardes y gallinas o, tal vez, la espoleta necesaria para una primera explosión. Hice varios intentos, a cual más descabellado, en especial una vez, recuerdo que llevaba mi guitarra dentro de su funda, en que le pedí un cigarro, no se me ocurrió otra cosa, con uno recién encendido en la boca y un paquete lleno en el bolsillo. ¡Patético¡
Una de tantas veces que la vi pasar por la calle Gobernador Viejo, y ese día no había bebido, estaba tocando la guitarra, sentado en una especie de poyato al lado de un entrada de garaje que estaba enfrente de las oficinas de la Saltuv. La guitarra era una española bastante mala propiedad de un pub, Rincón Latino, siempre había alguien, esos que sabían ligar pero no tocaban la guitarra, que la pedía para que yo tocase. La temperatura en mi interior rebasaba los cien grados. Así que, como en las escasas palabras que habíamos cruzado me había dicho que tocaba algo la guitarra y le gustaban The Beatles, salí corriendo detrás de ella y con el absurdo argumento, especialmente para alguien que se acerca a la carrera, de que me enseñase los acordes de una canción, me puse a hablar con ella. Intenté desplegar todo lo que mi humilde persona pudiera tener de seductor o interesante, lo cual puede que no fuese gran cosa, pero comencé a sentirme bien porque lo estaba intentando. Siempre he tenido presente las palabras de Churchill: “Lo malo no es fracasar, lo malo es no intentarlo”. ¡Qué asco tener memoria¡ Como me gustaría no recordar apenas nada pero en fin, como decían en aquel programa: "y hasta aquí puedo leer".

Se suponía que Paco y yo queríamos montar un grupo pero costaba mucho intentar montar alguna canción con él, ensayo y Paco son dos palabras que no se llevan demasiado bien. Basándome en un viajecillo que hicimos un año antes, yo había hecho una canción que se llamaba “Colgado en la estación” y la interpretaba al primero que se pusiese por delante, tenía algún tema más pero no empezamos en serio hasta que pasó el verano. Casi siempre iba con la guitarra, en esto no he cambiado mucho, sólo que a veces veo más conveniente no hacerlo y, aún así, muchas veces la sigo llevando. En general, no sé en qué he madurado, me sigue gustando lo mismo que hace treinta años. Así que una tarde cualquiera, leo un rato, toco un poco la guitarra y después me voy a dar una vuelta con la moto, tenía razón la cuñada del Ratón, los hombres maduramos hasta los ocho años.

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Mis amigos me llaman Cuchillo o el tío Santi. Escribo canciones y toco la guitarra, también canto. Desde que era joven hasta ahora que no lo soy he tocado en grupos como Los Cuervos, Los Relevos, Morcillo y los Rangers, Los Brujos, Bandoneón, The Dancing Cansinos, Rocky Raccoons, Fort Mapache, Jukebox, Los Portuarios, The Mapaches o The Roller Coasters. Soy el guitarrista que no sabía cantar, el motorista al que no le gustaba correr, el lector de la Biblia ateo, puede que el tonto más listo del mundo, el padre de Dido o el hijo de la Yeyes. Como suele aparecer en algunos sobres de azúcar, hay que buscar los buenos ratos porque los malos se presentan ellos solos. Me gusta mucho leer desde niño, cocinar, tocar la guitarra y escribir canciones, navegar sin rumbo por la procelosa red de Internet, la historia y la música, el cine clásico y me gusta mucho reír, también escribir en mi blog, salir con mis viejos amigos o dar vueltas con mi Triumph. Como dijo Lennon: "la vida son las cosas que te pasan mientras tú estás ocupado haciendo otros planes" Así que intento no hacer planes nunca, sólo quiero estar a gusto sin molestar a nadie. Si lo consigo o no, tendrán que decirlo los demás.
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