martes, 2 de junio de 2020

Un payaso triste


Un payaso triste, escrita por Santiago Penagos.
Soy un payaso triste,
un caballo con plumas, personaje de chiste,
siempre nadando en un mar de dudas. Despierto en otra habitación,
un cigarrillo en otro balcón, veo una calle tan vacía,
que me recuerda a mi propia vida. Soy un payaso triste,
jugando a las damas, desde que te fuiste,
completamente lleno de nada. Espejo roto en el ascensor,
reflejo roto de un perdedor, una leyenda desconocida,
un tonto más con su tonta vida. Soy un payaso triste,
buscando una salida, desde que te fuiste,
echando sal en todas mis heridas. No puedo acusarte,
tal vez hiciste bien, no puedo aclararme,
odiarte y quererte a la vez. Soy un payaso triste,
lamiendo mis heridas, desde que te fuiste,
no sé qué hacer con mi vida.

lunes, 1 de junio de 2020

Santiago Penagos - Imagine - instrumental


Algo que escribí durante el confinaiento:
Muchos días sin pisar apenas la calle, cuando me empieza a doler la mano de tanto tocar la guitarra salgo al balcón. Observo a los pájaros, me hizo mucha gracia ver a una tórtola y un mirlo jugar juntos como dos adolescentes. Parecía que se desafiaban, hacían carreras, se buscaban, estuvieron así como 15 minutos y ya los perdí de vista. Además de palomas, gorriones, gaviotas, cotorras de roca, mirlos, he visto abubillas, un pájaro realmente bonito pero que cuando se ve amenazado emite una secreción que no hay criatura que aguante a su lado, vamos, una mofeta con plumas. Había visto a estos magníficos animales en el campo o en el cauce del río seco pero nunca volando entre las fincas. Me resultan entrañables porque me recuerdan a mi padre. Cuando él era un niño encontró una en el hueco de un árbol y se quedó maravillado de su belleza... pero la tuvo que soltar, la pestuza era terrible. Si se pudieran amaestrar, serían un arma biológica impresionante. Otro día me pareció ver un petirrojo.
 Desde mi balcón apenas se ve la calle, unos árboles frondosos, cuyo nombre desconozco, les llamo "árbol de los falsos garbanzos", llegan hasta el cuarto e incluso quinto piso. Cuelgan de ellos racimos de lo que deben ser semillas, que los pájaros no comen y a simple vista recuerdan a los garbanzos.  Durante días, estos no garbanzos van cayendo sobre mi coche, junto con los pequeños pétalos de las flores de dicho árbol, rosas y blancos. Esas bolitas semejantes a legumbres cubren la acera y se meten en la suela de las zapatillas de los transeúntes. Ves a la gente parar e intentar sacarlas porque resulta molesto. 
Cuando bajo a comprar suelo ver a una gatita callejera con el pelo bastante largo. Qué guapa es. Lleva mucho tiempo por mí zona, te mira con indiferencia, como si te dijera, aporta o aparta. Al principio del confinamiento, cerca de Consum, vi una lavandera o pajarita de las nieves muerta, me dio mucha pena. Veo simbolismos por todas partes...
Últimamente hasta he visto murciélagos, que ya no se veían por la ciudad, al menos yo, no he podido evitar pensar, c*b*n*s, con vosotros empezó todo esto.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Una sonrisa por favor

Sencillamente... me he cansado de batallar. Llevo años arrastrando cadenas, luchando contra gigantes armados hasta los dientes con mis manos desnudas. Problemas familiares, problemas laborales, amigos que dejan de hablarte por cosas que han hecho otros, problemas sentimentales, problemas económicos, deterioro físico y mental, una angustia interior que resulta ya insuperable. Tanta falsedad, tanta soledad, tanta traición... También tenemos derecho a rendirnos cuando lo hemos dado todo y nos han vencido. Me siento igual que Don Quijote en la playa de Barcelona. Me arrancaron las entrañas de cuajo, llevo años muerto por dentro, perdí todo impulso, toda ilusión. He vivido sin corazón y ya no lo soporto más. Sólo faltaba el covid19. Al fin y al cabo, muchos hombres, grandes hombres del pasado lo hicieron antes que yo cuando vieron que no había otra salida. Desde Aníbal hasta Jack London. Quiero pedir perdón si hice daño a alguien, no fue mi intención. Cuando acabe estas líneas lo haré... me he bajado 154 canciones de reguetón y voy a escucharlas con auriculares a máxima potencia. Supongo que antes de la décima todo habrá terminado. No os preocupéis por mí, tengo seguro de defunción. No hace falta que mantengáis mi tumba limpia, echad un trago a mi salud. Adiós amigos.

jueves, 7 de mayo de 2020

La soledad del jardinero cósmico


Todo empezó con Paris, en alguna de esas películas viejunas "que tú detestas y me chiflan a mi" lo dejaban caer. No he sido en esta vida un gran viajero y todo el mundo que iba a algún sitio digno de mención en cuanto podía te lo decía, para impresionar, supongo, y luego te preguntaba donde habías estado tú... Un día vi a alguien, a las cuatro palabras intercambiadas me dijo que acababa de llegar de Paris y yo contesté: "Oh, Paris, está precioso en esta época del año". Lo decía como si conociera la ciudad como la palma de mi mano, lo bastante para saber en que días estaba más bonito. Para mentir, -en este caso era una mentira blanca, como dicen los ingleses, que no hace daño a nadie- tienes que creértelo. Así que cogí esa costumbre y a cualquiera que me hablase de cualquier viaje le endosaba la frasecita. Como siempre me gustó leer, si mi interlocutor me hacía alguna pregunta, para averiguar si conocía el lugar de verdad, le daba algún detalle para confirmar mi afirmación. Casi nadie se daba cuenta de que era una broma tonta... los tontos decimos muchas tonterías. Luego, con el tiempo, lo aplicaba a cualquier lugar. Un amigo, encuentro casual, venía de Albal y yo decía: Oh, Albal está precioso en esta época del año. Daba igual el sitio que fuera, Estambul o Beniparrell, Colonia o Pedreguer, toda estaba precioso en todas las épocas del año. También me sirvió para anunciar actuaciones, programar salidas, siempre es útil. Probad y veréis,.. Escribo todas estas tonterías desde Campanar, que, por cierto, ¡está precioso en esta época de año¡

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Mis amigos me llaman Cuchillo o el tío Santi. Escribo canciones y toco la guitarra, también canto. Desde que era joven hasta ahora que no lo soy he tocado en grupos como Los Cuervos, Los Relevos, Morcillo y los Rangers, Los Brujos, Bandoneón, The Dancing Cansinos, Rocky Raccoons, Fort Mapache, Jukebox, Los Portuarios, The Mapaches o The Roller Coasters. Soy el guitarrista que no sabía cantar, el motorista al que no le gustaba correr, el lector de la Biblia ateo, puede que el tonto más listo del mundo, el padre de Dido o el hijo de la Yeyes. Como suele aparecer en algunos sobres de azúcar, hay que buscar los buenos ratos porque los malos se presentan ellos solos. Me gusta mucho leer desde niño, cocinar, tocar la guitarra y escribir canciones, navegar sin rumbo por la procelosa red de Internet, la historia y la música, el cine clásico y me gusta mucho reír, también escribir en mi blog, salir con mis viejos amigos o dar vueltas con mi Triumph. Como dijo Lennon: "la vida son las cosas que te pasan mientras tú estás ocupado haciendo otros planes" Así que intento no hacer planes nunca, sólo quiero estar a gusto sin molestar a nadie. Si lo consigo o no, tendrán que decirlo los demás.
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